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13.
En su perenne actualidad, transmite la tragedia la impresión de que puede
acontecer con cualquier persona, como en realidad acontece, y, - como me permití
señalar en mi Voto Razonado en el caso de los "Niños de la Calle" (Villagrán Morales y
Otros versus Guatemala, Reparaciones, 2001, párr. 7), - como suele ocurrir en
cualquier momento de la vida (con los niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos). Es,
pues, atemporal, en más de un sentido. Retrata la extrema fragilidad de la condición
humana.
14.
En el presente caso, como en tantos otros, el sentimiento de la tragedia ha
invadido y se ha instalado en las vidas de los sobrevivientes. Sólo quien ha
experimentado la tragedia sabe lo que ésto significa. Y, a lo largo de los siglos (del siglo
V a.C. al siglo XXI), tal sentimiento ha marcado presencia en las más distintas formas
del pensamiento humano. Se ha observado que el sentimiento de la tragedia
"envahit la littérature et la philosophie, il infeste le subconscient. (...) La tragédie,
c'est le récit d'une expiation (...). La figure tragique représente l'expiation du
péché originel, (...) le péché d'être né. (...) Si vraiment une culpabilité pèse sur
nous, (...) si vraiment il n'y a point de rédemption, alors ce n'est pas la mort,
c'est la vie qui est
l'expiation"12.
15.
En la materia propia de la tragedia griega se identifica, en especial, el
pensamiento jurídico todavía no determinado y en elaboración, sumado al encuentro
entre los actos humanos y los designios de las potencias divinas, también conocido
como destino13. A pesar de no tener autonomía ni control sobre su propia vida, el
individuo ya se afirmaba - en el siglo V a.C., la era de las tragedias clásicas, - como
sujeto del Derecho14.
16.
En medio de la violencia retratada en las tragedias del siglo V a.C., sobresalía la
preocupación por el derecho y la justicia, precisamente para poner fin a la violencia. El
mensaje es claro, y sigue siendo actual, en este inicio del siglo XXI: hay que rechazar la
violencia y la tiranía, y hay que practicar la justicia15 (cf. infra). Es propio de la
condición humana, - advertía Sófocles en su Filoctetes, - estar "siempre sujeto a la
amenaza y al peligro"16. La extrema vulnerabilidad y la ineluctable fragilidad de los
seres humanos deben despertar en todos el sentimiento de solidaridad17.
S. Weil, "L'Iliade ou le Poème de la Guerre (1940-1941)", in Oeuvres, Paris, Quarto Gallimard, 1999, pp. 527552.
12
. J.-M. Domenach, Le retour du tragique, Paris, Éd. du Seuil, 1967, p. 279.
13
. J.-P. Vernant e P. Vidal-Naquet, Mito e Tragédia na Grécia Antiga, São Paulo, Edit. Perspectiva, 1999, pp.
3-4, 21 y 47.
14
. Ibid., p. 51.
15
. J. De Romilly, La Grèce antique contre la violence, Paris, Éd. de Fallois, 2000, pp. 18-19, 25, 33, 50-51,
55, 63-64, 74-75 y 161-163; y cf. S. Goldhill, Reading Greek Tragedy, Cambridge, University Press, 1999
[reprint], pp. 28-31, 34, 37 y 39-40.
16
. Verso 503. - En una línea similar de reflexión, Eurípides, a su vez, confesaba, en su Hipólito, no saber a
quién, "entre los mortales", poder llamar de "feliz" (verso 981); y, también en un tono de alerta, agregaba
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