89.
Sobre el principio de igualdad, la Corte Interamericana ha señalado que
[l]a noción de igualdad se desprende directamente de la unidad de naturaleza del género
humano y es inseparable de la dignidad esencial de la persona, frente a la cual es incompatible
toda situación que, por considerar superior a un determinado grupo, conduzca a tratarlo con
privilegio; o que, a la inversa, por considerarlo inferior, lo trate con hostilidad o de cualquier
forma lo discrimine del goce de derechos que sí se reconocen a quienes no se consideran
incursos en tal situación de inferioridad. No es admisible crear diferencias de tratamiento entre
86
seres humanos que no se correspondan con su única e idéntica naturaleza .
90.
Sobre el concepto de discriminación la Corte ha sostenido que ésta constituye:
[…] toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que se basen en determinados motivos,
como la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen
nacional o social, la posición económica, el nacimiento o cualquier otra condición social, y que
tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en
condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las
87
personas .
91.
En cuanto al alcance del principio de no discriminación en el Sistema Interamericano, la
Corte ha acudido a la diferenciación entre cláusulas autónomas y subordinadas de la Convención
Americana, estableciendo desde su temprana jurisprudencia que el artículo 1.1 incorpora una
prohibición de discriminación en el ejercicio y aplicación de los derechos consagrados en el mismo
instrumento, mientras que el artículo 24 prohíbe dicha discriminación en lo que respecta no sólo a los
derechos establecidos en la Convención, sino a “todas las leyes que apruebe el Estado y a su
aplicación”88. Esta distinción ha sido reiterada por la Corte Interamericana en el caso Apitz Barbera y
otros Vs. Venezuela, en los siguientes términos:
La diferencia entre los dos artículos radica en que la obligación general del artículo 1.1 se refiere
al deber del Estado de respetar y garantizar “sin discriminación” los derechos contenidos en la
Convención Americana, mientras que el artículo 24 protege el derecho a la “igual protección de
la ley. En otras palabras, si un Estado discrimina en el respeto o garantía de un derecho
convencional, violaría el artículo 1.1, y el derecho sustantivo en cuestión. Si por el contrario, la
89
protección se refiere a una protección desigual de la ley interna, violaría el artículo 24 .
86
Corte IDH. Propuesta de Modificación a la Constitución Política de Costa Rica Relacionada con la Naturalización.
Opinión Consultiva OC-4/84 del 19 de enero de 1984. Serie A No. 4, párr. 55.
87
Corte IDH. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de
septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 92; Cuarto Informe de Progreso de la Relatoría sobre Trabajadores Migratorios y
Miembros de sus Familias en el Hemisferio, OEA/Ser.L/V/II.117, Doc. 1 rev. 1, Informe Anual CIDH 2002, 7 de marzo de 2003,
párr. 87; CIDH, Informe de fondo No. 4/01, Caso 11.626, María Eugenia Morales de Sierra (Guatemala), 19 de enero de 2001.
Ver también: ONU, Comité de Derechos Humanos, Observación General 18, No discriminación, 10/11/89, CCPR/C/37, párr. 7.
88
Corte IDH. Propuesta de Modificación a la Constitución Política de Costa Rica Relacionada con la Naturalización.
Opinión Consultiva OC-4/84 del 19 de enero de 1984. Serie A No. 4., párr. 54; Corte IDH. Caso Yatama. Sentencia de 23 de junio
de 2005. Serie C No. 127, párr. 186.
89
Corte IDH. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182, párr. 209.
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