92.
Sin perjuicio de ello, el desarrollo del derecho a la igualdad y no discriminación permite
identificar varias concepciones del mismo. Por ejemplo, una concepción es la relacionada con la
prohibición de diferencia de trato arbitraria —entendiendo por diferencia de trato distinción, exclusión,
restricción o preferencia90— y otra es la relacionada con la obligación de crear condiciones de igualdad
real frente a grupos que han sido históricamente excluidos y se encuentran en mayor riesgo de ser
discriminados. Aunque en ciertos casos ambas perspectivas pueden estar presentes, cada una merece
una respuesta estatal diferente y un tratamiento distinto a la luz de la Convención Americana. A esto se
suma que en las diferentes concepciones del derecho a la igualdad las acciones u omisiones del Estado
pueden estar relacionadas con derechos consagrados en la Convención Americana, o pueden referirse a
cualquier actuación estatal que no tenga efectos sobre el ejercicio de derechos convencionales91.
93.
Las distintas aristas del derecho a la igualdad se ven reflejadas en lo señalado por la
Corte Interamericana en diversos casos y opiniones consultivas en el sentido de que para darle un efecto
útil al derecho a la igualdad y no discriminación, los Estados deben “abstenerse de producir regulaciones
discriminatorias o que tengan efectos discriminatorios en los diferentes grupos de una población al
momento de ejercer sus derechos”, de “combatir las prácticas discriminatorias en todos sus niveles, en
especial en los órganos públicos” y, por último, “deben adoptar las medidas afirmativas necesarias para
asegurar una efectiva igualdad ante la ley de todas las personas”92.
94.
En ese sentido, aunque se pueden tener como base ciertos criterios, la determinación
de las disposiciones convencionales aplicables deberá efectuarse en cada caso concreto bajo un análisis
que involucra la persona o grupo de personas afectadas, las razones que motivaron la alegada
discriminación, los derechos o intereses involucrados, los medios u omisiones a través de los cuales se
materializa, entre otros aspectos93.
95.
El artículo 1.1 de la Convención Americana ha sido utilizado para interpretar la palabra
“discriminación” contenida en el artículo 24 del mismo instrumento. En particular, en el análisis de
razonabilidad que habitualmente se utiliza para evaluar si un Estado es responsable internacionalmente
por vulnerar el artículo 24 de la Convención Americana, la invocación de las categorías expresamente
mencionadas en el artículo 1.1 tiene ciertos efectos94.
90
Naciones Unidas, Comité de Derechos Humanos, Observación General 18, No discriminación, 10/11/89, CCPR/C/37,
párr. 7; Corte IDH. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de
septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 92; Cuarto Informe de Progreso de la Relatoría sobre Trabajadores Migratorios y
Miembros de sus Familias en el Hemisferio, OEA/Ser.L/V/II.117, Doc. 1 rev. 1, Informe Anual CIDH 2002, 7 de marzo de 2003,
párr. 87.
91
CIDH, Demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Karen Atala e Hijas, 17 de septiembre de
2010, párr. 80.
92
Corte IDH. Caso de las Niñas Yean y Bosico. Sentencia de 8 de septiembre de 2005. Serie C No. 130, párr. 141 y
Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de septiembre de 2003,
Serie A No. 18, párr. 88, citados en Corte IDH. Caso López Álvarez. Sentencia de 1 de febrero de 2006. Serie C No. 141, párr. 170;
véase también Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de 2002. Serie A
No. 17, párr. 44; y Propuesta de Modificación a la Constitución Política de Costa Rica Relacionada con la Naturalización. Opinión
Consultiva OC-4/84 del 19 de enero de 1984. Serie A No. 4, párr. 54, citados en Corte IDH. Caso Yatama. Sentencia de 23 de
junio de 2005. Serie C No. 127, párr. 185.
93
CIDH, Demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Karen Atala e Hijas, 17 de septiembre de
2010, párr. 82.
94
CIDH, Demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Karen Atala e Hijas, 17 de septiembre de
2010, párr. 78.
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