-23En 1984 llegó a la aldea una señora delegada para los refugiados en Mesa
Grande, Honduras, con el propósito de buscar a una de las niñas que habían
dejado el 6 de junio de 1982 las señoras de la Cruz Roja. El 15 de enero de
1994 llegó a la aldea un camión con treinta personas, dirigidos por un señor
de la Comisión de Derechos Humanos de Chalatenango, con el propósito de
ver a los niños que habían llegado en 1982.
Las Aldeas Infantiles SOS nunca dieron en adopción a alguno de los niños y
niñas que habían recibido, porque su filosofía era la de cuidarlos de forma
permanente hasta que pudieran valerse por sí mismos. En las Aldeas SOS no
se encargaron de buscar a los familiares de los niños por lo peligroso que era
durante la guerra y porque no era su tarea; sin embargo, los familiares a
veces llegaban a buscar a los niños y en algunas ocasiones no pudieron
negarles la entrega de los niños, pero tuvieron muy malas experiencias
porque los padres los abandonaban.
La única entidad que les solicitó
información sobre los niños y niñas que llegaron a Aldeas como consecuencia
del conflicto armado fue Pro-Búsqueda, ninguna autoridad estatal les pidió
información ni ejerció una supervisión. Las Aldeas SOS no tenían ninguna
relación con el Estado.
5.
Jorge Alberto Orellana Osorio, militar retirado
Es militar retirado. En 1982 era comandante en artillería y tenía la misión de
apoyar a todas las unidades. Se refirió a los inicios del conflicto armado en El
Salvador y a la situación de la población civil en 1982 en la zona de
Chalatenango. En ningún momento la Fuerza Armada atacó a la población
civil. Se refirió a los daños producidos en las alcaldías por los “delincuentes
terroristas”. No integró el Batallón Atlacatl, pero le correspondió brindarle
apoyo una vez en operaciones en el sector norte de Usulután. No sabe si
dicho Batallón estuvo en Chalatenango en junio de 1982, así como tampoco
conoce que se hubiera desarrollado una operación militar denominada
“operación limpieza”.
Durante el conflicto armado, el Ejército mantenía un registro escrito de los
operativos militares que realizaba. Se consignaba la misión que se iba a
cumplir, la unidad o batallón encargado, el sector en que se realizaría y a
partir de cuándo se realizaría, así como los procedimientos por seguir
respecto del personal militar y de los civiles.
El testigo explicó el
procedimiento que seguía la Fuerza Armada para evacuar a las “masas”, es
decir, a los civiles que apoyaban a los “delincuentes terroristas” o guerrilla.
Los niños quedaban abandonados por diversas circunstancias. Cuando la
Fuerza Armada encontraba a un niño procuraba saber si era de la zona, le
preguntaba por su familia y dónde vivía, y lo acompañaban a su casa si era
un lugar cercano. De esto último no quedaba registro alguno. Normalmente
en El Salvador “un niño o tiene más familiares o tiene conocidos”, por ello el
familiar normalmente lo buscaba. Por la ubicación en que se encontraban las
unidades en los operativos no elaboraban listas de las personas evacuadas,
solamente realizaban la evacuación y entregaban a las personas a la unidad
superior. Después de concluida la operación militar, la unidad o el batallón
hacía un informe para la unidad superior, en el cual se consignaba el número
de personas civiles que habían sido evacuados, “tantos hombres, tantas
mujeres, tantos niños”, no se consignaban los nombres, pero sí se consignaba