-24que habían encontrado a una población civil o a determinado número de
personas y habían decidido evacuarlas. Esos informes eran confidenciales.
Sin embargo, dicha información podía ser dada en forma oral a los
interesados, pero no podían ver los informes escritos.
Considera que
actualmente el Ejército denegaría el acceso a esos informes escritos.
La unidad superior de la que había realizado el operativo se encargaba de
entregar las personas evacuadas a la Cruz Roja. Generalmente se llamaba al
alcalde o al párroco de la población más cercana como testigo de la entrega a
la Cruz Roja. Desde el inicio de las operaciones se dio a la Fuerza Armada la
orden por escrito de entregar esas personas a la Cruz Roja. Cree que el
personal de la Cruz Roja era el que se encargaba de levantar las actas sobre
las personas que se les estaban entregando a su cuidado, y de buscar a los
familiares del niño o niña. En esta labor ninguna institución estatal brindaba
apoyo a la Cruz Roja, era criticado que cualquier otra institución se
inmiscuyera en eso. No conoce que exista algún registro de civiles evacuados
realizado por las Fuerzas Armadas.
En cada brigada o destacamento militar había un “libro de novedades”, en el
cual el comandante de guardia anotaba lo que sucedía las veinticuatro horas
del día. Se anotaban las entradas y salidas de vehículos y de tropas.
Generalmente se evitaba que los civiles entraran a los cuarteles, pero se pudo
haber dado algún caso en que se les llevara allí. En tal supuesto, en el libro
de novedades solamente se habría anotado que se trajo al cuartel a un niño
de determinado sector y que fue entregado a la Cruz Roja a determinada
hora. Los escribientes eran personal administrativo que trabajaba dentro de
cada unidad, no podían anotar lo que sucedía en los operativos porque no
eran llevados al área de combate. Las Fuerzas Armadas consideraban que
era necesario aplicar el Derecho Internacional Humanitario, por lo que antes
de salir a los operativos los militares recibían una charla.
Algunos compañeros fueron juzgados y se ordenó su retiro por la Comisión de
la Verdad o por la Comisión ah-hoc debido a los operativos militares
desarrollados durante los años de 1980 a 1982, pero no fueron juzgados por
un tribunal.
No tuvo conocimiento de que algún militar o personal
administrativo se apropiara a niños provenientes de zonas conflictivas, así
como tampoco de ningún caso de oferta de niños para adopción o venta por
parte de militares, ni de reclutamiento militar forzado de niños.
6.
María Esperanza Franco Orellana de Miranda, declarante en el
proceso penal interno
En junio de 1982 su madre vivía en Chalatenango. Conoció a la señora María
Victoria Cruz Franco. Nunca escuchó del campamento de refugiados en Mesa
Grande, Honduras.
Rindió dos declaraciones ante el Juzgado de
Chalatenango en el proceso por lo sucedido a Ernestina y Erlinda. En la
primera declaración dijo que vio cuando las niñas fueron bajadas de un
helicóptero y entregadas a la Cruz Roja. En la segunda declaración dijo que
no había visto nada y que había dicho que vio a las niñas porque la señora
María Victoria Cruz Franco se lo pidió. No recuerda en qué año le hizo esa
solicitud la señora María Victoria. La declaración correcta es la que da ante la
Corte Interamericana, es decir, que “no había visto nada” y que no conoció a