-26señora Franco Orellana al juzgado para que rindiera su declaración. Junto
con uno de los representantes del Estado en el proceso ante la Corte, visitó a
la señora Esperanza Franco Orellana para solicitarle que los acompañara a
San José, Costa Rica, a rendir declaración ante la Corte. La referida señora
les dijo que lo iba a pensar y les contó que tenía un hijo enfermo y un
problema porque no le habían dado las escrituras de su casa. Le dijeron que
ellos podían coordinar con algunas autoridades para que brindaran atención
médica a su hijo en un hospital público y, con respecto al problema legal, le
dijeron que recurriera a buscar ayuda a la Procuraduría, pero no le dieron
ningún dinero para resolver esos problemas. El testigo indicó la cantidad de
dinero que les dio el Estado al señor representante del Estado ante la Corte, a
la señora Franco Orellana y a él, por concepto de viáticos para comparecer
ante el Tribunal.
No entrevistó a ningún miembro de la familia Serrano Cruz porque “ellas
sentían como una apatía a la fiscalía”, era una precaución que había que
tener porque el caso estaba ante la Corte Interamericana. No conoce a los
miembros de la familia Serrano Cruz, nunca habló con ellos. Además, no los
entrevistó porque “ya había una serie de entrevistas de ellas”, y en sus
declaraciones la madre de las niñas había incurrido en incongruencias y no
describía cómo eran las niñas.
Cuando le asignaron la investigación del caso de las hermanas Serrano Cruz
habían inspecciones judiciales pendientes de ser evacuadas en los libros de
novedades de la Cuarta Brigada y del Destacamento Militar Número Uno. Con
anterioridad otros fiscales habían solicitado a la jueza que ordenara la
inspección en el libro de novedades. En junio de 2003 la jueza ordenó que se
realizara una inspección del libro de novedades de la Cuarta Brigada, pero
cuando fueron allí el jefe de la brigada les dijo que la jueza tenía que hacer la
solicitud al Jefe del Estado Mayor. En cuanto a la evacuación de esas
inspecciones pendientes, “últimadamente no h[a] hecho gestiones por motivo
de la carga laboral”; no ha realizado una nueva solicitud a la jueza para que
ordene la realización de las inspecciones pendientes.
Debido al conflicto armado se destruyeron los archivos de inscripciones de
partidas de nacimiento, por lo que se emitió una ley para regular la forma de
asentar las nuevas partidas de nacimiento. Con el fin de encontrar indicios
sobre la identidad de las niñas Serrano Cruz, el jefe del testigo remitió oficios
a las iglesias de las localidades más cercanas para verificar si efectivamente
habían sido bautizadas. Con respecto a Erlinda, en el libro de bautismos
aparece que fue bautizada en febrero de 1979 y que nació en 1978, cuando
en la inscripción que hizo su madre en la alcaldía municipal de San Antonio de
La Cruz indicó que nació en julio de 1979. Solicitó que se practicara un
peritaje en ese libro para verificar su autenticidad y porque “si existe esta fe
de bautismo, obviamente, estas niñas existen”.
Ni el testigo ni los
representantes del Estado en el proceso ante la Corte habían visto el referido
libro antes de que se ordenara el peritaje. Solicitó a la jueza a cargo del caso
que adelantara la fecha del referido peritaje para presentar los resultados en
la audiencia pública ante la Corte Interamericana. Se realizó un peritaje
grafotécnico al referido libro de bautismos, “posteriormente se hizo el físico
químico”, pero es un solo peritaje ya que el resultado es uno solo. La
experticia físico química la practica otra perito diferente a la que realizó la
grafotécnica. El peritaje todavía no había sido rendido, solamente se tomó un