[…] sus esposas Lidia Trifeño y Verónica Tejo casi no lo veían. Verónica hizo muchos
escritos para que lo trajeran, ella quedó muy dolida por toda esta situación, igual que el
hijo de ambos, Nicolás Tejo López, que iba a verlo cuando podían y sufrió mucho esta
situación y producto de la misma ambos quedaron resentidos.
Mis hermanos menores, Pablo, Guillermo y Lucas iban a verlos cuando estaba en la Unidad
9 de Neuquén, luego como tenían que pagar pasaje y no tenían trabajo, no lo vieron más.
[…]
Hace un mes y medio empecé terapia por primera vez en mi vida en el hospital de
Centenario con una sicóloga, fui por mi separación de pareja y ahí me di cuenta que el
dolor más grande que tengo es por mi hermano, terminaba hablando de lo que le pasó a
mi hermano y llorando. Yo tengo bronca con la policía, ahora me la estoy sacando, ‘conocí
la policía mala’ al ser pariente de un preso me trataban como un (sic.) delincuente y a mi
hermano lo golpeaban cada vez que lo trasladaban. Me denigraban cada vez que lo
visitaba. Nunca pudimos comer una torta con él: ‘La destrozaban’. Tanto acá en Neuquén
como en Rawson me hacían hacer flexiones porque yo no permitía que me metieran los
dedos en las partes íntimas y nos teníamos que desnudar. Yo ya me había acostumbrado
y lo hacía con tal de ver a mi hermano, pero para mi mamá era terrible, en una
oportunidad le hicieron abrir las piernas y escuché que ella gritaba y me metí a gritos y
frenaron.
168. En el mismo sentido declaró la señora Mirta del Carmen Fernández al momento de
solicitar el traslado por visitas de Hugo Blanco:
Nosotros no podíamos viajar porque ni teníamos plata y porque tenía que atender a mi
hija Carina Fernández que estaba enferma de cáncer. Nos mandaron a mí y a Carina a
hablar con el jefe de la unidad no. 9 del Servicio Penitenciario Federal de acá de Neuquén,
que era el Comisario Amarilla, nos atendió y nos preguntó por quién veníamos y le dijimos
que por Hugo Blanco que estaba en Rawson y que lo queríamos ver entonces él [dijo]
“pero por ahora no, vengan el lunes” nosotras le dijimos que no, que no podíamos andar
dando vueltas porque Carina tenía cáncer, entonces ahí nos dijo que “me parece que no
estás tan enferma mira como estas andas muy buen arreglada”. Entonces le dijo ella “que
quiere que venga sucia y mal arreglada” y le dijo también “a ud. Le parece que yo no
estoy enferma” y se levantó primero la ropa de la espalda donde tenía un catéter y luego
se levantó la ropa adelante y le mostró la colostomía que tenía como consecuencia del
cáncer. Ahí Amarilla se tapó la cara y dijo “tapate mujer, tapate”. Luego le dijo a la señora
secretaria que hiciera los papeles y que el lunes los iba a firmar y nosotros le dijimos que
no, que no nos íbamos a ir hasta que no nos diera los papeles del traslado. Al otro lunes
lo trasladaron a Hugo 198.
169. Otro ejemplo son los efectos vividos en el caso de Enzo Ricardo Blanco, quien se vio
altamente afectado por la separación de su padre 199:
Así también es como sufría cada vez que lo trasladaban y no podía ir a verlos, estuve
mucho tiempo deprimido cuando a él lo trasladaron, no quería ir al colegio, me la pasaba
encerrado en mi cuarto, me hacía falta su presencia. El tiempo que me faltó fue demasiado
largo para mí. En el colegio me mandaron al psicólogo, estuve dos años de tratamiento y
me acortaron las horas en las que estaba, tenía dos horas y media menos que el resto de
los chicos. […] Cada vez que lo iba a visitar al penal me maltrataban pese a que era muy
chico, me sacaban hasta los calzoncillos para revisarme. Las veces que entré y vi a mi
papá golpeado me partía le corazón, no sabía qué le había pasado, él no me contaba,
decía que se había caído.
Declaración rendida ante fedatario público el 25 de febrero de 2019 por Mirta del Carmen Fernández (expediente
de prueba, folio 1483).
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Declaración rendida ante fedatario público el 25 de febrero de 2019 por Enzo Ricardo Blanco (expediente de
prueba, folios 1484 y 1485).
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