volverse loco. Al no cumplir las obligaciones tradicionales relacionadas con
los muertos, “es como si no existiéramos en la tierra”.
Su comunidad ha pedido al Estado justicia después del ataque, pero Suriname
no ha “reaccionado” ante la solicitud. “Comparados con otros en el país, […]
no tenemos los mismos derechos en Suriname”. Es importante para los
sobrevivientes de Moiwana trabajar juntos para obtener justicia; con este fin,
la testigo ha colaborado con Andre Ajintoena, el presidente de la Asociación
Moiwana.
El Estado debe enmendar las malas acciones que ha cometido; debe enfrentar
la situación de manera adecuada, “antes de que podamos volver a la
normalidad”.
Desde el ataque, la vida de la testigo “se ha visto
completamente perturbada”; ella siente que se ha encontrado en la misma
situación desde los hechos del 29 de noviembre de 1986. Asimismo, la
comunidad puede requerir ayuda para volver a Moiwana; ella personalmente
no ha regresado. En cualquier caso, la testigo está dispuesta a regresar a
vivir a Moiwana “si todo se hace adecuadamente”, de conformidad con la
tradición, dado que su ubicación actual en la Guyana Francesa, manifiesta,
“no es mi lugar”.
La testigo nunca entendió la razón del ataque. Ella manifestó que “es
importante para mí – me gustaría saber por qué. […] Es esencial saber,
porque esa es la ley […] en la tradición de la cultura N’djuka. […] Nuestros
derechos deben observarse”.
También, con relación a las posibles
reparaciones, la testigo agregó que todo lo que haga que sus vidas regresen a
la normalidad es “bienvenido”, tales como compensación y un lugar para
vivir.
d) Andre Ajintoena, antiguo residente de Moiwana y presidente de la
Asociación Moiwana
El testigo estaba en Moiwana durante los hechos del 29 de noviembre de
1986; sus hermanas y los hijos de éstas murieron durante el ataque. “[L]os
que murieron en Moiwana, se podría decir, eran todos familiares”.
En la cultura N’djuka es “esencial” buscar justicia cuando alguien muere de
manera injusta. Esta obligación “de enderezar las cosas”, si no se cumple,
provocará que los vivos y los muertos sufran. El testigo ha establecido un
grupo dedicado a obtener justicia, la Asociación Moiwana, que ha colaborado
con Moiwana ’86 desde el ataque. De esta manera, los sobrevivientes primero
intentaron, en coordinación con Moiwana ’86, obtener justicia utilizando
opciones a nivel nacional; sin embargo, tan pronto se dieron cuenta de que
no sería posible a ese nivel, decidieron acudir a los recursos internacionales
que tenían disponibles.
La Asociación Moiwana tiene miembros en la Guyana Francesa y también en
Suriname. Cuando hay que tomar una decisión importante en relación con el
presente caso, se consulta a todos los sobrevivientes y familiares de Moiwana
mediante los esfuerzos de la Asociación. De esta manera, la Asociación
celebra reuniones regulares; de hecho, antes de la audiencia pública el testigo
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