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consiguió la adjudicación exclusiva de las obras por el lado del Paraguay y
también se adjudicó la construcción de algunas obras del lado brasileño, a
través de sus cinco empresas. De acuerdo al convenio entre el Paraguay y el
Brasil CONEMPA obtuvo un 8% de la construcción y UNICOM el 92% de la
construcción.
La actuación de la empresa, CONEMPA era de interés público, debido a que
era la única empresa que se encargaba en el Paraguay de la construcción de
Itaipú.
Uno de los primeros temas que conoció la Comisión Bicameral de
Investigación de Ilícitos fue la denuncia presentada por la Central Unitaria de
Trabajadores sobre corrupción en la construcción de la obra de la
hidroeléctrica de Itaipú y la evasión sistemática de imposiciones fiscales por
parte de la empresa CONEMPA.
La Comisión Bicameral presentó las
conclusiones a las que arribó al Juzgado de Primera Instancia de lo Civil del
Séptimo Turno, así como también “acompañ[ó]” a la Central Unitaria de
Trabajadores a presentar sus “conclusiones” ante la Fiscalía General del
Estado, en las cuales esta última denunció la corrupción en la construcción de
la obra de Itaipú y la evasión sistemática de imposiciones fiscales con base en
una concesión del entonces dictador de la República, Alfredo Stroessner.
La construcción de la obra de Itaipú inicialmente fue estimada en un costo
que oscilaba entre dos mil trescientos y dos mil ochocientos millones de
dólares; sin embargo, finalmente el costo ascendió aproximadamente a
veintidós mil trescientos millones de dólares. Además, ante una posible
licitación para la adjudicación de servicios de atención médica a los
trabajadores de Itaipú, CONEMPA organizó una actividad de carácter
La Comisión
asistencial médica y se atribuyó “unas sumas fabulosas”.
Bicameral de Investigación de Ilícitos del Congreso Nacional consideró esta
situación como la “más grande expresión de corruptela conocida en la historia
de la República del Paraguay”.
Respecto de la referida situación en Itaipú, se presentaron diversas denuncias
públicas, no solo de la Comisión Bicameral, sino también de los sectores
políticos de la oposición, a través de diversos medios de comunicación como
los diarios “La Tribuna”, “ABC”, “Última Hora”, “La Nación”, algunos
semanarios políticos como “El Pueblo” y el semanario oficial del Partido
Revolucionario Ferrerista, quienes se ocupaban del tema a pesar de las
restricciones políticas que el régimen les imponía.
Debido a su capacidad intelectual y formación técnica, el señor Canese
colaboró íntimamente con la Central Unitaria de Trabajadores en las
conclusiones que presentaron ante la Fiscalía General del Estado sobre la
corrupción en la construcción de Itaipú y también colaboró en este tema con
la Comisión Bicameral de Investigación de Ilícitos. Era importante que el
señor Canese hubiera viajado al Brasil cuando la Comisión Bicameral lo invitó
a formar parte de la delegación que investigaría in situ la corrupción en
Itaipú. En esa época el señor Canese brindaba asesoramiento a la Comisión
Bicameral en el tema concreto de Itaipú. La formación y capacidad del señor
Canese, así como su dedicación a la investigación de los hechos relativos a la
construcción y puesta en funcionamiento de Itaipú, son hechos de dominio