La señora Teodora Paz de Hernández tiene síntomas depresivos tales como tristeza, pensamientos negativos, recuerdos frecuentes asociados con la desaparición de su hijo, rabia contenida y dificultad para relacionarse con su familia y entorno. También presenta dificultades para expresar y recordar detalles sobre los hechos y datos sobre su familia, lo cual es una alteración cognitiva frecuente en personas que han experimentado situaciones de trauma y estrés intenso. Con posterioridad a la desaparición de su hijo, presentó dificultades para conciliar el sueño, pérdida de apetito y llanto frecuente. En algunos momentos acepta que su hijo puede estar muerto y se resigna, pero en otros momentos siente que está vivo y se presiona a sí misma para retomar la búsqueda. Incluso ha tenido sueños con el regreso de su hijo, lo que interpreta como una señal para mantener la fe en la búsqueda. Experimenta cuadros de ansiedad que no le permiten estar relajada durante la mayor parte del día y fuertes dolores en su cuello. Ha perdido interés en las cosas que le producían placer. La señora Nélida Fernández ha presentado síntomas de depresión, tales como sensación de vacío, ira, tristeza y dolor, atenuados a través de exigentes actividades físicas, pues trabaja sin descansar para mantenerse ocupada y no pensar. Padece de dificultades para conciliar el sueño, aumento de peso, cefaleas, problemas en el movimiento de sus piernas y trastornos gástricos. Presenta ausencias mentales, en las cuales reacciona de manera ansiosa a estímulos que le recuerden la inundación de la que fue víctima y a los estímulos relacionados con la desaparición de su hijo. Siente temor de que ocurra nuevamente algo catastrófico a su familia. Ha sufrido de ideación suicida. Nélida Fernández ha solicitado ayuda profesional. La rabia que le generan los hechos y la falta de noticias la vuelven intolerante en las relaciones con el resto de la familia y compañeros de trabajo. En las tres familias han ocurrido cambios en la dinámica familiar. En el caso de la familia de Oscar Blanco, la víctima representaba el soporte afectivo y el sustento económico de su casa, de su madre y de sus hermanos. La ausencia del señor Oscar José Blanco Romero ha obligado a su esposa a buscar empleo. Su hija mayor, Aleoscar, ha asumido el rol de proveedora y representa el principal apoyo afectivo para su madre y hermanos. En el caso de la familia de Roberto Javier Hernández Paz, la señora Teodora no ha podido aceptar el vacío que ha dejado su hijo. Describe sus relaciones interpersonales como limitadas y prefiere mantenerse reservada, lo cual ha presentado problemas con su pareja. El proyecto de vida de estas familias se ha visto afectado, sobretodo en los padres, hermanos, parejas e hijos. En los casos de desaparición forzada la falta de esclarecimiento de los hechos y del paradero de los restos agudiza la situación de estrés y trauma que estas familias experimentan, así como aumenta la sensación de que algo violento le ocurrió al desaparecido. El esclarecimiento de lo sucedido permitiría la elaboración de los hechos por parte de estos familiares. Estas personas están a la espera de datos confiables que les permitan completar esos vacíos de información con los que se han manejado durante estos seis años. También reclaman la verdad sobre el paradero de su familiar y la certificación de su estado físico y psicológico. En el evento en que sus familiares no se encuentren con vida, esperan poder realizar un funeral. Asimismo, esperan que los culpables sean castigados y que éstos reconozcan los daños ocasionados. 15

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