2
Convención”) y los artículos 32 y siguientes del Reglamento. La Comisión presentó
este caso con el fin de que la Corte decidiera si el Estado violó los artículos 1
(Obligación de Respetar los Derechos), 2 (Deber de Adoptar Disposiciones de
Derecho Interno), 21 (Derecho a la Propiedad Privada) y 25 (Protección Judicial) de
la Convención, en razón de que Nicaragua no ha demarcado las tierras comunales de
la Comunidad Awas Tingni, ni ha tomado medidas efectivas que aseguren los
derechos de propiedad de la Comunidad en sus tierras ancestrales y recursos
naturales, así como por haber otorgado una concesión en las tierras de la Comunidad
sin su consentimiento y no haber garantizado un recurso efectivo para responder a
las reclamaciones de la Comunidad sobre sus derechos de propiedad.
3.
Asimismo, la Comisión solicitó a la Corte que declarara que el Estado debe
establecer un procedimiento jurídico que permita la pronta demarcación y el
reconocimiento oficial de los derechos de propiedad de la Comunidad Mayagna, así
como abstenerse de otorgar o considerar el otorgamiento de cualquier concesión
para el aprovechamiento de recursos naturales en las tierras usadas y ocupadas por
Awas Tingni hasta que se resuelva la cuestión de la tenencia de la tierra que afecta a
la Comunidad.
4.
Finalmente, la Comisión solicitó a la Corte que condene al Estado a pagar una
indemnización compensatoria equitativa por los daños materiales y morales que la
Comunidad ha sufrido, y al pago de las costas y gastos generados en la tramitación
del caso en la jurisdicción interna y ante el Sistema Interamericano.
II
COMPETENCIA
5.
Nicaragua es Estado Parte en la Convención Americana desde el 25 de
septiembre de 1979 y reconoció la competencia contenciosa de la Corte el 12 de
febrero de 1991. Por lo tanto, la Corte es competente para conocer del presente
caso, en los términos del artículo 62.3 de la Convención.
III
PROCEDIMIENTO ANTE LA COMISIÓN
6.
El 2 de octubre de 1995 la Comisión Interamericana recibió en su Secretaría
una denuncia presentada por el señor Jaime Castillo Felipe, Síndico de la Comunidad,
por sí mismo y en representación de ésta. En dicha denuncia también se solicitó la
adopción de medidas cautelares, en virtud de que supuestamente el Estado se
disponía a otorgar una concesión a la empresa Sol del Caribe, S.A. (SOLCARSA) (en
adelante “SOLCARSA”) para comenzar la explotación de madera en las tierras
comunales. El 6 de los mismos mes y año la Comisión acusó recibo de dicha
comunicación.
7.
El 3 de diciembre de 1995 y el 4 de enero de 1996 la Comisión recibió escritos
mediante los cuales se reiteró la solicitud de medidas cautelares a que hace
referencia el párrafo anterior.
8.
El 19 de enero de 1996 los peticionarios solicitaron audiencia a la Comisión,
pero ésta les informó que no sería posible concederla.