13
47.
La Comisión interpreta el artículo 63.1 de la Convención en el sentido de que
instituye como regla la obligación de restablecer el statu quo ante. En otro pasaje de
su escrito, la Comisión se refiere a la in integrum restitutio, a la que parece tomar
como sinónimo del restablecimiento del statu quo ante. Independientemente de la
terminología empleada, la Comisión sostiene que la indemnización a pagar por
Suriname ha de ser de un monto tal que repare todas las consecuencias de las
violaciones ocurridas.
48.
Antes de analizar estas reglas en el plano jurídico, es preciso hacer algunas
consideraciones sobre los actos humanos en general y cómo éstos se presentan en la
realidad.
Todo acto humano es causa de muchas consecuencias, próximas unas y otras
remotas. Un viejo aforismo dice en este sentido: causa causæ est causa causati.
Piénsese en la imagen de una piedra que se arroja a un lago y que va produciendo
en las aguas círculos concéntricos cada vez más lejanos y menos perceptibles. Así,
cada acto humano produce efectos remotos y lejanos.
Obligar al autor de un hecho ilícito a borrar todas las consecuencias que su acto
causó es enteramente imposible porque su acción tuvo efectos que se multiplicaron
de modo inconmensurable.
49.
El Derecho se ha ocupado de tiempo atrás del tema de cómo se presentan los
actos humanos en la realidad, de sus efectos y de la responsabilidad que originan.
En el orden internacional, la sentencia arbitral en el caso del “Alabama” se ocupa ya
de esta cuestión (Moore, History and Digest of International Arbitrations to
which the United States has been a Party, Washington, D.C., 1898, vol. I,
pp. 653-659).
La solución que da el Derecho en esta materia consiste en exigir del responsable la
reparación de los efectos inmediatos de los actos ilícitos, pero sólo en la medida
jurídicamente tutelada.
Por otra parte, en cuanto a las diversas formas y
modalidades de reparación, la regla de la in integrum restitutio se refiere a un modo
como puede ser reparado el efecto de un acto ilícito internacional, pero no es la
única forma como debe ser reparado, porque puede haber casos en que aquella no
sea posible, suficiente o adecuada (cfr. Usine de Chorzów, fond , supra 43, p.
48). De esta manera, a juicio de la Corte, debe ser interpretado el artículo 63.1 de
la Convención Americana.
VIII
50.
Se ha expresado anteriormente que en lo que hace al derecho a la vida no
resulta posible devolver su goce a las víctimas. En estos casos, la reparación ha de
asumir otras formas sustitutivas, como la indemnización pecuniaria (supra, párr.
46).
Esta indemnización se refiere primeramente a los perjuicios materiales sufridos. La
jurisprudencia arbitral considera que, según un principio general de derecho, éstos
comprenden tanto el daño emergente como el lucro cesante (cfr. Chemin de fer de
la baie de Delagoa, sentence, 29 mars 1900, Martens, Nouveau Recueil
Général de Traités, 2ème Série, t. 30, p. 402; Case of Cape Horn Pigeon, 29