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obligaciones convencionales de protección se reducirían a poco más que letra muerta"
(párrs. 2-3). Y agregué que, de las circunstancias de aquel caso, - así como del
presente caso, - se desprende claramente que
"la protección de los derechos humanos determinada por la
Convención Americana, de ser eficaz, abarca no sólo las relaciones entre
los individuos y el poder público, sino también sus relaciones con
terceros (...). Esto revela las nuevas dimensiones de la protección
internacional de los derechos humanos, así como el gran potencial de los
mecanismos de protección existentes, - como el de la Convención
Americana, - accionados para proteger colectivamente los miembros de
toda una comunidad8, aunque la base de acción sea la lesión - o la
probabilidad o inminencia de lesión - a derechos individuales" (párr. 4).
8.
No veo necesidad de aquí reiterar las consideraciones que tracé, en mi Voto
Concurrente en la recién-adoptada Resolución de la Corte Interamericana sobre
medidas provisionales de protección en el caso del Pueblo Indígena de Sarayaku (del
17.06.2005), acerca de los puntos de contacto entre las obligaciones erga omnes de
protección y los institutos de derecho interno o comparado de la class action y la actio
popularis (párrs. 4-13). En el presente Voto Concurrente, me concentraré, en
particular, en el alcance de las obligaciones erga omnes de protección.
9.
En cuanto al amplio alcance de las dichas obligaciones, en mi Voto Concurrente
en la Opinión Consultiva n. 18 de la Corte Interamericana sobre La Condición Jurídica y
los Derechos de los Migrantes Indocumentados (del 17.09.2003), me permití recordar
que dichas obligaciones erga omnes, caracterizadas por el jus cogens (del cual
emanan)9 como siendo dotadas de un carácter necesariamente objetivo, abarcan, por
lo tanto, a todos los destinatarios de las normas jurídicas (omnes), tanto a los
integrantes de los órganos del poder público estatal como a los particulares (párr. 76).
Y proseguí:
"(...) En una dimensión vertical, las obligaciones
erga omnes de protección
vinculan tanto los órganos y agentes del poder público (estatal), como los simples
particulares (en las relaciones inter-individuales).
(...) En cuanto a la dimensión vertical, la obligación general, consagrada en el
artículo 1(1) de la Convención Americana, de respetar y garantizar el libre ejercicio de los
derechos por ella protegidos, genera efectos erga omnes, alcanzando las relaciones del
individuo tanto con el poder público (estatal) cuanto con otros particulares10" (párrs. 7778)11.
8
.
Sugiriendo una afinidad con las class actions.
9
.
En este mismo Voto, me permití precisar que "por definición, todas las normas del jus cogens
generan necesariamente obligaciones erga omnes. Mientras el jus cogens es un concepto de derecho material,
las obligaciones erga omnes se refieren a la estructura de su desempeño por parte de todas las entidades y
todos los individuos obligados. A su vez, no todas las obligaciones erga omnes se refieren necesariamente a
normas del jus cogens" (párr. 80).
10
.
Cf., al respecto, en general, la resolución adoptada por el Institut de Droit International (I.D.I.) en la
sesión de Santiago de Compostela de 1989 (artículo 1), in: I.D.I., 63 Annuaire de l'Institut de Droit
International (1989)-II, pp. 286 y 288-289.