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called international responsibility of individuals, but cases of international
responsibility of the State. Since the action of the private individual would be
attributed to the State, it would be the State, acting through the individual,
which would breach an international obligation"4.
12.
Y Roberto Ago, artífice de la Parte I del proyecto de Artículos de la CDI sobre el "Origen
de la Responsabilidad del Estado", agregó, con sus características lucidez y erudición, que
"Indeed, it could be so attributed, but only in cases where it is
specifically characterized by a measure of participation or complicity on the part
of State organs. There is no need, at this juncture, to establish the forms that
such 'participation' or `complicity' should take (...). The action of an individual
would be the basis of the internationally wrongful conduct of the State, and the
State would violate an international obligation through the action of an
individual in which certain organs were merely accomplices. (...) The
internationally wrongful act with which the State is charged is the violation of
an international obligation perpetrated through the action of the individual
concerned (...)"5.
13.
De todos modos, en el presente caso, la conducta conformada por los hechos,
reconocidos por el propio Estado demandado, fue debidamente atribuida a éste último por la
Corte. La conclusión a que llegó la Corte en cuanto a los hechos del presente caso, que hablan
por sí mismos en cuanto a la gravedad del fenómeno del paramilitarismo en Colombia, fue por
élla expresada en términos inequívocos:
"La colaboración de miembros de las fuerzas armadas con los
paramilitares se manifestó en un conjunto de graves acciones y omisiones
destinadas a permitir la realización de la masacre y a encubrir los hechos para
procurar la impunidad de los responsables. En otras palabras, las autoridades
estatales que conocieron las intenciones del grupo paramilitar de realizar una
masacre para infundir temor en la población, no sólo colaboraron en la
preparación para que dicho grupo pudiera llevar a cabo estos actos delictuosos
sino también hicieron parecer ante la opinión pública que la masacre fue
perpetrada por el grupo paramilitar sin su conocimiento, participación y
tolerancia, situaciones que están en contradicción con lo ya acreditado en los
hechos probados.
Asimismo, toda vez que su responsabilidad internacional por violaciones
de la Convención Americana ha sido parcialmente reconocida, no podría el
Estado excluir válidamente del contenido de su declaración algunos de los
extremos reconocidos. De tal manera, la pretensión del Estado de que no se le
considere responsable por los actos cometidos por los paramilitares o grupos de
autodefensa en la masacre de Mapiripán no puede ser aceptada, pues ello
implicaría vaciar de contenido el reconocimiento previamente formulado y caer
en una contradicción sustancial con algunos de los hechos que ha reconocido.
En síntesis, una vez establecida la vinculación de las fuerzas armadas
con ese grupo de paramilitares al perpetrar la masacre cometida con base en el
.
U.N., Yearbook of the International Law Commission (1972)-II, p. 96, párr. 63.
.
Ibid., pp. 96-97, párr. 64.
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