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conocimiento de la disciplina puesto a servicio de la salvaguardia de los oprimidos, sino más
bien por un sentimiento de indeclinable indignación, y una inclinación hacia al misticismo. Al
fin y al cabo, la crueldad humana no parece tener límites, y los extremos de la maldad
humana parecen estar constantemente superando la propia imaginación. Ese cuadro es
agotador, para quien realmente se preocupan con la suerte de sus semejantes.
15.
En uno de sus últimos libros, el erudito pensador Isaiah Berlin, al advertir para el
"deber público" de evitar "los extremos del sufrimiento", señaló la melancólica constatación
que ninguna época testimonió "so much remorseless and continued slaughter of human beings
by one another" como el siglo XX 8. Y agregó que, distintamente del desastre, la tragedia
consiste de "conflictos de acciones, carácter, o valores humanos", siendo que el "elemento
trágico" es siempre debido a "errores humanos evitables" 9.
16.
En efecto, uno de los tristes legados del siglo XX encuéntrase en los testimonios y
relatos de las personas que enfrentaron atrocidades, varias de éstas fríamente calculadas,
planificadas y ejecutadas en larga escala por el Estado; en tales atrocidades o crímenes de
Estado, se constató "la sumisión de la conciencia individual a la ideología del Estado" 10. Un
historiador contemporáneo, - entre varios otros pensadores 11, - al final de su reseña del siglo
XX confesó ser capaz de constatar lo que tantos otros sospechaban, a saber, que la historia
equivale, al fin y al cabo, entre muchos otros factores, al registro de los "crímenes y la locura"
del ser humano 12. Los crímenes de Estado perpetrados a lo largo del siglo XX continúan
insuficientemente conocidos y reconocidos en este inicio del siglo XXI. Las brutalidades y
crueldades a lo largo del siglo XX prosiguen en este inicio del siglo XXI.
17.
No obstante, es y continúa a ser el deber de todos los que nos mantenemos fieles a los
principios y propósitos del jus gentium contribuir a preservar u fortalecer los fundamentos
jurídicos para la construcción de un mundo mejor, en el cual la justicia, y por consiguiente la
paz social, puedan prevalecer. La conciencia jurídica universal - la cual, como vengo
sosteniendo en mis escritos y mis Votos en el seno de esta Corte, constituye, a mi juicio, en
última instancia, la fuente material de todo el Derecho 13, - ha al menos alcanzado un grado de
8
.
I. Berlin, The Crooked Timber of Humanity, Princeton, University Press, 1997, pp. 17 y 175.
9
.
Ibid., p. 185.
10
.
A. Morton, On Evil, London, Routledge, 2004, pp. IX, 78-79 y 82, y cf. p. 125.
11
.
Cf. las advertencias de Bertrand Russell, "Knowledge and Wisdom", Essays in Philosophy (ed. H.
Peterson), N.Y., Pocket Library, 1960 [reed.], pp. 498-499 y 502; y Karl Popper, The Lesson of This
Century, London, Routledge, 1997, pp. 53-54; entre otros. Otro grande pensador de nuestros tiempos,
Isaiah Berlin, al final de su vida confes�� que, con 82 años de edad, había vivido a lo largo de la mayor
parte del siglo XX, y no tenía dudas de que era el "peor siglo" en términos de los hechos "horribles" para
"nuestra civilización"; durante su tiempo de vida, - concluyó, - "cosas más terribles ocurrieron que en
cualquier otra época en la historia". I. Berlin, "Return of the Volksgeist: Nationalism, Good and Bad", At
Century's End (ed. N.P. Gardels), San Diego/Cal., Alti Publ., 1995, p. 94.
12
.
E. Hobsbawm, Era dos Extremos - O Breve Século XX, 2nd. ed., São Paulo, Cia. das Letras,
1996, p. 561.
13
.
A.A. Cançado Trindade, A Humanização do Direito Internacional, Belo Horizonte/Brasil, Edit. Del