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la calle de Casa Alianza, que Anstraum Aman Villagrán Morales
“aparentemente estaba tomando cerveza con dos señores que fueron
identificados o reconocidos como agentes de la policía del Quinto Cuerpo,
[hubo] aparentemente algún tipo de discusión, se escuch[aron] disparos y los
dos hombres [se] fueron corriendo y él Anstraum […] murió allí baleado.”
Agregó además, que la zona de “Las Casetas” se encuentra en el centro de la
ciudad, donde probablemente había por lo menos 300 personas al momento
de los hechos, entre los cuales seguramente se encontraban Gustavo Adolfo
Cóncaba Cisneros, conocido como “Toby”, Julia Griselda Ramírez López, Rosa
Angélica Vega y Micaela Solís Ramírez, todos ellos también “niños de la calle”.
Con base en la información recibida de Aída Cámbara Cruz, el testigo hizo la
denuncia de lo sucedido el 18 de julio de 1990 ante el Ministerio Público, la
Procuraduría de Derechos Humanos, la Policía Nacional y el Juzgado de Paz de
Mixco.
Afirmó que los expedientes ante el Juzgado de Paz de Mixco constaban de
“unas pocas hojas” y no hacían referencia alguna a las torturas que había
percibido en las fotografías de identificación de la Policía Nacional. Tampoco
el informe policial de 4 de marzo de 1991 mencionaba las marcas de tortura
encontradas en los cuerpos de las víctimas.
Mientras fue el acusador privado en el caso -posteriormente fue sustituido por
Rosa Carlota Sandoval, madre de Julio Roberto Caal Sandoval- nunca fue
citado por el juez. Además, no todos los testigos ofrecidos por él fueron
citados y tampoco las informaciones que aportó al proceso fueron
aprovechadas para la investigación.
De los testigos que ofreció en su
denuncia, solamente fueron llamados a declarar la mitad, aproximadamente.
Señaló que tanto el Poder Judicial como la Policía Nacional tardaron un tiempo
excesivo para investigar los hechos.
Manifestó que sintió temor a raíz de las denuncias presentadas en el caso.
Tres compañeros de Casa Alianza debieron irse a Canadá por las amenazas
sufridas durante las investigaciones. En julio de 1991 tres hombres llegaron
en un vehículo blindado sin placas a buscarlo y, como él no se encontraba en
Casa Alianza, “cubrieron la fachada de nuestro programa con balas”. Agregó
que Rosa Carlota Sandoval, muerta posteriormente en un accidente de
tránsito, aparentemente recibía amenazas.
Gustavo Adolfo Cóncaba
Cisneros, alias “Toby”, un “niño de la calle” que había sido testigo presencial
en el caso de los Bosques de San Nicolás y que había identificado a uno de los
policías que presumiblemente había participado en el atentado, también
murió, aparentemente apuñalado por otro “niño de la calle”.
Añadió que Casa Alianza maneja 392 casos de supuestos delitos contra “niños
de la calle”, de los cuales aproximadamente 50 son por homicidio. De esos
392 casos menos del cinco por ciento han llegado a una conclusión ante los
tribunales, habiendo sido archivados casi la mitad de ellos. La mayoría de los
autores de estos delitos eran policías nacionales u otros miembros de las
fuerzas de seguridad del Estado, o policías privados que también estaban bajo
la égida del Ministerio de Gobernación. No tiene conocimiento de la existencia