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de programas de entrenamiento dirigidos a agentes de policía relativos al
tratamiento de los niños en Guatemala.
d.
Testimonio de Rosa Angélica Vega, “niña de la calle” en la
época en la cual se produjeron los hechos
Declaró que era amiga de los cinco jóvenes involucrados en este caso. En
1990 trabajaba de noche en el puesto de venta de Julia Griselda Ramírez
López, en la 18 calle. El día de los hechos vio como tres policías secuestraron
a los cuatro jóvenes hallados muertos luego en los Bosques de San Nicolás.
Afirmó que los encañonaron y se los llevaron en un “pick-up” negro. Los
policías estaban vestidos de civil, pero ella sabía que eran policías por el tipo
de armas que portaban, de grueso calibre. Posteriormente a los hechos fue al
Gabinete de Identificación de la Policía Nacional a ver las fotografías de los
cadáveres.
Manifestó que en la noche de la muerte de Anstraum Aman Villagrán Morales,
lo vio tomando cerveza con un muchacho “colocho” [de pelo enrulado] que
vestía “pantalón de lona pegado, cargaba botas” y que no lo conocía. El
muchacho apremiaba a Villagrán Morales para que se fueran, después los dos
caminaron hasta la esquina y ella oyó un disparo. Cuando salió de su puesto
para ver lo que pasaba, vio que Villagrán Morales corría, y que luego “topó en
unas tablas y allí cayó boca arriba”. Ella esperó, por temor, a que se acercara
la gente al cuerpo de Villagrán Morales, para poder ella también verlo. Julia
Griselda Ramírez López y ella se acercaron al cuerpo y vieron, entre los que
estaban observando, a un niño conocido como “Pelé”. Entonces, un hombre
que estaba en el lugar, al retirarse del mismo pateó la mano de Villagrán
Morales y “Pelé” comentó “allí va ese mendigo”. Al escuchar estas palabras el
hombre se dio vuelta, con la pistola en la mano, y preguntó quién las había
dicho y “que si no quería uno él también”. Cuando ella volvía a su puesto, vio
que ahí estaba el mismo hombre tomando cerveza, acompañado de otra
persona. Gustavo Adolfo Cóncaba Cisneros, alias “Toby”, estaba también en
el lugar de los hechos. Según la testigo podrían haber sido tres los hombres
que participaron del homicidio de Villagrán Morales, ya que no puede afirmar
si el hombre que tomaba cerveza con la víctima previamente a los hechos era
uno de los dos que vio posteriormente en las cercanías de su cadáver.
La declarante tenía miedo de las amenazas de la Policía Nacional cuando era
“niña de la calle”, y hasta hoy le da miedo dar declaraciones sobre el caso,
como por ejemplo ante esta Corte. Por eso, cuando el 12 de abril de 1991
prestó declaración ante el Juez Segundo de Primera Instancia del Ramo Penal
de Instrucción de Guatemala, no dijo nada sobre lo que presenció porque
temía por su vida y en el presente también teme por las de sus hijos. Declaró
que ante ese juzgado reconoció, por medio de fotografías, al hombre que
acompañaba a Anstraum Aman Villagrán Morales en el puesto. Sin embargo,
en esa oportunidad declaró que sería más adecuado hacerlo por
reconocimiento personal.
Seguidamente, se refirió a la señora Rosa Trinidad Morales Pérez, quien
igualmente trabajaba en una caseta de la 18 calle. Al respecto declaró que
esta señora maltrataba a los niños, tirándoles agua caliente y café. En una
oportunidad la escuchó amenazar a Anstraum Aman Villagrán Morales
diciéndole que “si no quería él seguir el camino que llevaban los otros cuatro