17
[niños muertos en los Bosques de San Nicolás] mejor que no se metiera con
ella”. Agregó que la señora Rosa Trinidad Morales Pérez tenía muchos amigos
que eran policías, los que la visitaban en la caseta donde trabajaba.
En general, sobre su experiencia como “niña de la calle”, declaró que tenía
miedo de los policías porque ellos le decían a ella y a sus compañeros que “si
no […] desaparecía[n] de allí, [los iban a llevar] presos”, que les iban a pegar
y que “como [ellos] no [servían] para nada”, era mejor que estuvieran
muertos. Finalmente expresó que, efectivamente, la llevaron presa “unas dos
veces” cuando “estaba bien pequeña”.
e.
Testimonio de Julia Griselda Ramírez López, quien trabajaba en
una caseta en la 18 calle de Ciudad de Guatemala
Declaró que es hija de Julia Consuelo López de Ramírez y en 1990 trabajaba
en una caseta de venta de comida, conocida como “La Caseta Pepsi-Cola”,
ubicada en la 18 calle de Ciudad de Guatemala, frente a una cafetería llamada
“El Zócalo”. Su turno de trabajo era desde las siete de la noche hasta las
siete de la mañana. En el mismo negocio trabajaba la señora Rosa Trinidad
Morales Pérez, quien cubría el turno diurno. Conocía a las cinco víctimas,
pero sólo presenció lo sucedido a Anstraum Aman Villagrán Morales.
La noche en la cual fue asesinado Anstraum Aman Villagrán Morales la testigo
estaba recibiendo su turno de la señora Rosa Trinidad Morales Pérez.
Alrededor de las siete de la noche llegó Villagrán Morales. La señora Morales
Pérez en ese momento le dijo al muchacho: “vos vas a aparecer muerto como
aparecieron tus amigos, los demás”. En el transcurso de la noche, Villagrán
Morales se quedó en las cercanías de la caseta donde ella trabajaba.
Aproximadamente a media noche, Villagrán Morales volvió a la caseta
acompañado de un señor “colocho” que llevaba un pantalón de lona negro.
Posteriormente, se fueron juntos a una caseta que vendía carne asada, en
frente de la caseta donde ella estaba. El señor le dijo a Villagrán Morales que
se tomara la cerveza rápidamente; en seguida, Villagrán Morales se fue al
callejón y el señor lo siguió. Unos cinco o diez minutos más tarde, oyó uno o
dos disparos. En ese momento ella estaba acompañada por Rosa Angélica
Vega, conocida como “Chochi”, quien le estaba ayudando en su caseta.
Cuando sonaron los disparos asomaron la cabeza desde donde estaban y
pudieron ver como Anstraum Aman Villagrán Morales “rebotó” contra uno de
los negocios y luego cayó al suelo, como a unos 10 metros de su caseta. Las
dos esperaron, por miedo, a que se acercara la gente al cadáver. Cuando
esto sucedió, ellas también se acercaron.
Luego la testigo regresó a su
caseta, a la que también llegaron dos hombres, uno de los cuales era el que
había acompañado a Villagrán Morales al callejón, y pidieron dos cervezas.
Uno de ellos estaba armado.
Más tarde ella fue nuevamente al lugar donde estaba el cuerpo de Villagrán
Morales. Estando allí, los dos hombres mencionados pasaron por el callejón y
un niño conocido como “Pelé” les dijo “ahí van esos mendigos”. Ante esto,
uno de los hombres se dio vuelta con la pistola en la mano y preguntó
“¿quién dijo eso? ¿No quieren un tiro ustedes también?”. Al retirarse pateó la
mano de Villagrán Morales.