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C)
PRUEBA PERICIAL
66.
La Corte escuchó, en audiencia pública, los informes periciales que se reseñan
a continuación:
a.
Peritaje de Roberto Carlos Bux, subdirector del centro forense
para el Condado de Bay, San Antonio, Texas
Señaló que practica medicina forense desde hace 14 años, durante los cuales
ha realizado “más de 4.000 autopsias, necropsias y 1.200 de ellas eran por
homicidios”.
Respecto de los jóvenes hallados muertos en los Bosques de San Nicolás,
señaló que el informe del análisis forense realizado en el caso contiene
información importante, como por ejemplo, la relativa al hecho de que a los
muchachos no se les había dado muerte en el sitio donde se encontraron los
cadáveres. Según afirmó, dos de las víctimas, las que fueron encontradas el
16 de junio de 1990, habrían muerto ese mismo día antes de las 3:30 y,
como máximo, a las 5:30 de la mañana; las otras dos, cuyos cadáveres
fueron descubiertos al día siguiente, también fueron asesinadas el 16 de junio
de 1990, pero después de las 3:30 de la mañana, aproximadamente 12 horas
después.
Afirmó que los dos grupos de jóvenes, conforme fueron
encontrados, murieron en horarios diferentes. Señaló que consta en el
estudio de necropsia sobre Henry Giovanni Contreras que fueron producidas
tres heridas por arma de fuego, pero podrían también haber sido cuatro o
cinco. Indicó que en una de las fotografías se puede ver que, por la herida
producida, el arma de fuego estaba a “menos de 6 pulgadas, digamos, de
distancia, estaba muy cerca”. Agregó que hay señales de que el disparo se
realizó cuando el joven se encontraba con vida, no después. Sobre el modus
operandi empleado en el homicidio de las supuestas víctimas, manifestó que
fue el mismo en todos los casos, “porque tienen tiros múltiples en la cabeza”.
Además, ante la pregunta sobre si estos jóvenes murieron en el desarrollo de
una lucha en que ellos hubieran podido defenderse y atacar a su vez a sus
agresores, advirtió que no hay evidencia en este sentido y que lo más
probable es que se les haya disparado desde corta distancia. Asimismo,
señaló que Henry Giovanni Contreras “recibió tres disparos [por] detrás”.
Agregó que, contrariamente a la práctica común en su profesión, en este caso
no se adoptaron medidas para localizar y registrar ciertos datos que pudieran
haber ayudado en la identificación, tales como toma de fotografías, huellas
digitales o estudios dentales. Manifestó que los informes médicos forenses
elaborados en el caso son de mala calidad, porque existían heridas visibles en
las fotografías que no estaban registradas en el informe y porque no es
posible relacionar las fotografías de los cadáveres con el número de protocolo
de los informes que reseñan las autopsias. Además señaló que las fotografías
son solamente del rostro, de tal modo que no es posible ver si hay heridas en
el resto del cuerpo. Observó que las necropsias de las víctimas se realizaron
en 30 minutos cada una, y que no es posible hacerlas bien en un período de
tiempo tan corto. Concluyó diciendo que, por lo que se ve en los informes,
hubo intencionalidad en el homicidio de los jóvenes.