26
69.
En Guatemala, entre los años 1962 y 1996 tuvo lugar un conflicto armado
interno que significó grandes costos humanos, materiales, institucionales y morales, así
como el quiebre de la democracia y el Estado de Derecho. Durante este período se ha
estimado que más de doscientas mil personas fueron víctimas de ejecuciones arbitrarias y
desaparición forzada, como consecuencia de la violencia política21.
70.
En el Tercer Informe Sobre la Situación de los Derechos Humanos en la
República de Guatemala, adoptado por la Comisión en el año 198522, se daba constancia de
las dimensiones y gravedad de la convulsión interna en dicho país y la forma en que se había
generado una espiral de violencia en dramática ascendencia, “manteniéndose siempre latente
durante esos años con períodos de mayor o menor intensidad”.
71.
Incluso anteriormente, en su primer Informe sobre la Situación de los
Derechos Humanos en la República de Guatemala, de 1981, la CIDH manifestó que:
Dentro del desarrollo de esta espiral de violencia pro-gubernativa y antigubernativa, agravada a partir de 1966, la rudeza de la lucha fue
conduciendo al país a una situación de verdadero "Estado de Terror", esto es
al nivel más extremo de violencia. En este estado de cosas, el terror vino a
constituir, además, un arma de represión social contra los sindicatos, los
grupos de oposición, las universidades, los partidos políticos, las
cooperativas, las ligas campesinas, miembros de la iglesia, periodistas, y, en
fin, contra todas las entidades críticas al Gobierno, en contra de las cuales se
han practicado toda clase de agresiones y atentados cuya autoría fue
siempre negada por las autoridades oficiales y policiales, en tanto que se las
atribuían indistintamente, y a veces hasta simultáneamente, a los aludidos
grupos paramilitares23.
72.
La Comisión de Esclarecimiento Histórico24 (en adelante, la “CEH”), en su
Informe “Guatemala: Memoria del Silencio” (en adelante, “Informe de la CEH” o “Memoria
del Silencio”), concluyó que el enfrentamiento armado en Guatemala constituyó un
fenómeno multicausal25, por la convergencia de una serie de factores, como la injusticia
estructural, el cierre de los espacios políticos, el racismo, la profundización de una
institucionalidad excluyente y antidemocrática, así como la renuencia a impulsar reformas
sustantivas que pudieran haber reducido los conflictos estructurales. Asimismo, a la par de
las causas intrínsecas, inherentes a la propia historia guatemalteca, la Guerra Fría, la
consecuente política anticomunista imperante en el continente y la Doctrina de Seguridad
Nacional como manifestación ideológica de la lucha contra el “enemigo interno” jugaron su
papel fundamental en la génesis, desarrollo y perpetuación del conflicto26.
21
Corte I.D.H. Caso Tiu Tojín Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de
noviembre de 2008. Serie C No. 190, párr. 48.
22
CIDH, Tercer Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en la República de Guatemala, 1985,
citado, Capítulo II, párr. 2.
23
CIDH, Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en la República de Guatemala,
OEA/Ser.L/V/II.53, aprobado el 13 de octubre de 1981, Capítulo II B, párr. 3. Disponible en:
http://www.cidh.oas.org/countryrep/Guatemala81sp/indice.htm
24
La Comisión de Esclarecimiento Histórico fue establecida el 23 de junio de 1994 mediante el Acuerdo
de Oslo, con el fin de esclarecer las violaciones a los derechos humanos vinculadas con el enfrentamiento armado
en Guatemala. Informe de la CEH disponible en: http://shr.aaas.org/guatemala/ceh/mds/spanish/
25
CEH, Guatemala Memoria del Silencio, Tomo I, Capítulo 1, Causas y orígenes del enfrentamiento
armado interno, pág. 80.
26
CEH, Guatemala Memoria del Silencio, Tomo V, Capítulo 4, Conclusiones, pág. 24.