“me constan las torturas de que fue objeto el señor Tirso Román Valenzuela Ávila, quien fue ingresado el
veintiocho de mayo de mil novecientos noventa y ocho a las tres de la mañana, el llego muy golpeado, del
rostro, defecaba sangre, yo era uno de los que lo ayudaba para ir al baño, acostarlo y a movilizarse por el
estado tan delicado en que llego, en ningún momento a pesar de estar tan golpeado recibió ayuda médica” 7.
38.
La segunda, Emeterio de Jesús Morataya Mayén declaró que:
por encontrarme detenido me constan las torturas recibidas por el señor Tirso Román Ávila, que el
pobre señor llegó como un día veintinueve de mayo de mil novecientos noventa y ocho, al segundo
cuerpo de la Policía Nacional, en la ciudad de Quetzaltenango, el señor no podía ni sentarse al extremo
que dormía parado porque defecaba sangre, iba desfigurado de la cara, con restos de poco bigote por
que el resto se lo habían arrancado, abusaron de el por medio de un garrote que ellos cargan, que
cargan la seguridad, o sea que abusaron de él sexualmente y él iba derramando sangre, él contaba que
se lo metieron por el recto por lo que iba sumamente lastimado (…)8.
2.
Alegada tortura en momentos posteriores a la detención
39. Los peticionarios denunciaron que el señor Valenzuela Ávila fue torturado nuevamente el 10 de
abril de 1999, tras ser recapturado después de su primera fuga en junio de 1998.
40. El 8 de julio de 1999 el abogado defensor presentó un escrito ante el Juez de Primera Instancia
Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, informando que su defendido fue objeto de malos tratos al
momento de ser recapturado. Por ello, solicitó que “lo trasladen a un centro hospitalario y/o en su caso a que
se lleve UN MEDICO ESPECIALISTA al centro donde guarda prisión preventiva, para que realice los exámenes
correspondientes para proveerle el tratamiento médico que amerite”9.
41. La Comisión no cuenta con información que indique que el Estado dio respuesta a esta solicitud.
Tampoco consta en el expediente que las autoridades hubieran ordenado la realización de un examen médico
al señor Valenzuela Ávila.
42. Según informaron las partes, el señor Valenzuela Ávila se volvió a fugar en junio de 2001. Los
peticionarios denunciaron que fue nuevamente torturado luego de ser recapturado.
43. Al respecto, en una carta dirigida por la presunta víctima al abogado Enríquez Cabrera, el señor
Valenzuela Avila le informó que sufrió torturas el 17, 18 y 19 de junio de 2001 por parte de agentes del
Servicio de Investigación Criminal con autoridades del centro penal. Refirió que como consecuencia sufría
dolores intensos en la parte baja de la espalda. Indicó que llegó un médico supuestamente para examinarlo
pero no le hizo exámenes e hizo caso omiso “a mis golpes y torturas”. Le pidió a dicha persona asistencia
médica en cualquier hospital nacional porque en sus palabras “llevo 4 días de estar en cama sin poderme
movilizar devido (sic) al fuerte dolor en mi columna bertevral (sic)”10.
44. El 11 de julio de 2001 la presunta víctima interpuso un recurso de exhibición personal a su
favor y en contra el Director de la Policía Nacional Civil, el Jefe del Departamento de Servicio de Investigación
Criminal y el Director del Centro Preventivo para Hombres de la zona 18, alegando entre otras cosas que
estaba siendo objeto de torturas y vejámenes en la prisión por lo que pidió una evaluación médica y que se
hagan cesar los vejámenes11.
7 Anexo 3. Declaración de Santos Morales Ramos. Anexo al escrito de observaciones de los peticionarios presentado el 19 de
julio de 2004.
8 Anexo 4. Declaración de Emeterio de Jesús Morataya Mayen. Anexo al escrito de observaciones de los peticionarios
presentado el 19 de julio de 2004.
9 Anexo 5. Memorial presentado por el abogado defensor de Tirso Román Valenzuela Avila ante el Juez de Primera Instancia
Penal, Narcoactividad y delitos contra el Ambiente. Anexo al escrito de observaciones de los peticionarios de 19 de julio de 2004.
10 Anexo 6. Carta de Tirso Román Valenzuela Ávila al licenciado Enríquez Cabrera.
11 Anexo 7. Recurso de exhibición personal planteado por Tirso Román Valenzuela Ávila el 11 de julio de 2001.
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