23 miles de seminarios y mesas-redondas que se realizan en nuestros días. 79. Pero el Predicador no para ahí. Y prosigue, con sabiduría y conocimiento de la naturaleza humana: "Dirigí luego mi atención a los actos de opresión que se cometen en este mundo. Y vi que los oprimidos lloran, pero no hay quien los consuele; sus opresores les hacen violencia, pero no hay quien los consuele. Por eso consideré más felices a los que ya han muerto que a los que aún viven; aunque en mejores condiciones que estos dos están los que aún no han nacido, pues todavía no han visto la maldad que se comete en este mundo" 69. 80. Y el Predicador agrega que todo tiene su tiempo: "En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre: Un momento para nacer, y un momento para morir. Un momento para plantar, y un momento para arrancar lo plantado. (...) Un momento para llorar, y un momento para reír. Un momento para estar de luto, y un momento para estar de fiesta. (...) Un momento para abrazarse, y un momento para separarse. Un momento para intentar, y un momento para desistir. Un momento para guardar, y un momento para tirar. Un momento para rasgar, y un momento para coser. Un momento para callar, y un momento para hablar"(...) 70. 81. Mi tiempo como Juez Titular de esta Corte está expirando. Todo tiene su hora, un momento para llegar y un momento para partir. En cuanto a las víctimas sobrevivientes del caso de la Prisión de Castro Castro, tuvieron ellas su tiempo de sufrimiento prolongado, su tiempo de sufrimiento con la impunidad, pero tienen ahora su tiempo de justicia. Después de las tinieblas ha llegado la luz, en el chiaoscuro de la frágil existencia humana. Para mí, la triste saudade anticipada de la partida de Corte es en parte compensada por la luz que pasa a alumbrar el camino de las víctimas, con el establecimiento de la verdad y la justicia. Antônio Augusto Cançado Trindade Juez 69 . Capítulo 4, versículos 1-3. 70 . Capítulo 3, versículos 1-8.

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