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La compensación económica debe cubrir las capacidades laborales y la
pérdida de ganancias. Las presuntas víctimas eran jóvenes e inteligentes y,
de hecho, ya trabajaban y tenían muchas responsabilidades dentro de su
familia. Hubiesen podido tener buenos trabajos y ganar mucho dinero.
i.
Dictamen de Hans Petter Houguen, experto en patología forense
Es vice-director del Departamento de Patología Forense de la Universidad de
Copenhague, Dinamarca, y ha colaborado con Amnistía Internacional, y con
las Naciones Unidas, además de ser experto ad hoc del Ministerio de
Relaciones Interiores de Gran Bretaña, Home Office.
Tuvo a su alcance los protocolos de autopsias hechas por el Instituto de
Medicina Legal del Ministerio Público de la República del Perú, de la División
Médico Legal del Callao, los resultados de las autopsias y fotografías tomadas
por la familia de los cadáveres, tanto de Rafael Samuel como de Emilio Moisés
Gómez Paquiyauri.
Las descripciones de lesiones y otras patologías en un protocolo deben ser
realizadas de forma tan detallada que cualquier otro perito pueda llegar a la
misma conclusión a la que ha llegado el patólogo que ha hecho la autopsia.
En este caso, los protocolos de las dos autopsias son muy breves y faltan
muchas descripciones de las diferentes lesiones. Si bien había una descripción
de las heridas causadas por arma de fuego, hubiese sido necesario un mayor
detalle de la trayectoria de la bala. Por ejemplo, respecto de la cabeza, no se
hablaba del fenómeno “bisel” del hueso del cráneo, cuando la bala lo
atraviesa, lo que es fundamental para reconocer la dirección de la bala.
También estaban ausentes varios puntos afirmativos, solamente se marcaron
como “normal”. En patología se acostumbra describir tanto lo normal como lo
patológico. Asimismo, faltaron fotografías tomadas por las autoridades de los
cadáveres durante la autopsia. Tampoco se realizó una inspección del lugar
del hecho, no hubo examen toxicológico ni biológico de los orificios naturales
en búsqueda de, por ejemplo, semen, para comprobar que no hubiese
existido ningún crimen sexual.
Detrás del ojo izquierdo de Rafael, en el borde inferior, había una lesión
consistente con una salida de bala. Su cara presentaba otras lesiones, entre
ellas, raspones en el ala de la nariz. También había un hematoma rojo y otro
azul en el párpado superior, probablemente causado por la salida de la bala.
Finalmente, notó varias escoriaciones en el párpado superior y también unas
erosiones lineales, que parecían haber sido marcas de uñas. Varias de las
escoriaciones podrían haber sido causadas por violencia de otra persona, al
igual que uno de los hematomas.
En las manos de Rafael, la mano izquierda tenía una lesión redonda, de color
negro, rodeada por una zona rosada. En la mano derecha había una lesión
irregular de color negro y otra en el pulgar, donde se notaba la falta externa
de dicho dedo y donde la uña estaba desviada y casi suelta del dedo. Además
de ello, se divisaba una lesión pequeña en el tercer dedo de la mano derecha.
Las tres lesiones presentaron las características de haber sido causadas por
arma de fuego: redondas y de bordes regulares y con el color negro de la
pólvora quemada. Eso es consistente, también, con un disparo de muy corta
distancia, de menos de un centímetro, probablemente de contacto. La