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información. En las emisoras les brindaron apoyo porque daban noticias, entrevistas y
estaban pendientes del paradero de las personas desaparecidas.
Las consecuencias de la “desaparición” de Víctor Manuel en su familia fueron muy grandes.
Sus padres y su cuñada pasaron muchas necesidades. La esposa de Víctor Manuel pasó
muchas necesidades desde su desaparición, debió comenzar a trabajar para responder por
sus hijos, en especial por uno que se enfermó; incluso tuvo que irse a vivir con su madre.
La madre de Víctor Manuel lloraba siempre, decía que quería morir, estaba muy enferma,
tuvo que acudir a un psicólogo, adelgazó mucho y casi no podía dormir y, si lo hacía,
soñaba con su hijo. Desde entonces ella vive muy enferma. El padre de Víctor Manuel
guarda mucho resentimiento y dejó de “creer en las instituciones”, porque nunca les dieron
respuesta o apoyo en la búsqueda de la presunta víctima.
La testigo siente dolor, rabia y desesperación como consecuencia de la desaparición de su
hermano. Él era un gran apoyo para ella.
En este caso “no se ha hecho justicia” porque muchas personas que se encontraban
involucradas no fueron investigadas. La testigo pide a la Corte que se haga justicia y que se
realice un recordatorio de “la memoria de los desaparecidos” en Bucaramanga. La testigo
cree que eso aliviaría a la familia y que ayudaría a que los hechos no queden impunes.
También pide que se les informe sobre el paradero de la presunta víctima para poder darle
sepultura.
e)
Testimonio de la señora Ana Murillo de Chaparro, madre de la
presunta víctima Alirio Chaparro Murillo
La testigo tenía 44 años al momento de la “desaparición” de su hijo Alirio. Vivía en el
campo con su esposo, Juan de Jesús Chaparro Orozco, y un cuñado, Ruben Chaparro
Orozco.
Alirio Chaparro Murillo tenía 26 años al momento de su “desaparición” y trabajaba como
comerciante en la venta de calzado. Vivía en Bucaramanga con su esposa, Rita Ariza, y sus
dos hijas, Angie y Yeimi. Comenzó a trabajar a los 12 años y sacó su diploma en el Servicio
Nacional de Aprendizaje (SENA). Alirio era muy trabajador, cariñoso y noble. Siempre
estaba pendiente de sus padres. Solía visitarlos constantemente y siempre les llevaba las
cosas que necesitaban. Además, cuando la testigo tuvo cáncer, la presunta víctima pagó
todos los gastos médicos. Alirio siempre tuvo el deseo de que sus padres se trasladaran a
la ciudad a vivir con él para que no pasaran necesidades.
La testigo supo que su hijo había sido “desaparecido” a través de su nuera, la cual le
comunicó que desde hacía ocho días no tenía noticias de él. A partir de ese momento, la
testigo comenzó a desesperarse, lloraba, perdió el sueño y el apetito y se enfermó mucho.
La testigo no pudo realizar ninguna investigación o búsqueda porque vivía en el campo y no
tenía dinero para hacerlo. La persona que se encargó de esas gestiones fue la esposa de
Alirio.
La testigo solicita a la Corte que ordene que se realice una investigación para determinar lo
que sucedió y se conozca quiénes son los responsables de los hechos, que se sancione a los
responsables, que se les repare por todo el daño que se les causó, que se le entregue “un
libro o estatua” que recuerde quién era Alirio Chaparro Murillo y que le entreguen los restos
de su hijo para darle sepultura.