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72.
El 21 de abril de 2004 la Corte recibió las declaraciones de los testigos y el dictamen
del perito, propuestos por la Comisión Interamericana (supra párr. 52). A continuación, el
Tribunal resume las partes relevantes de dichas declaraciones y peritaje.
a.
Declaración testimonial de Salomón Flórez Contreras, hermano de la
presunta víctima Antonio Flórez Contreras
En la época en que fue desaparecida la presunta víctima, el testigo tenía nueve hermanos y
Antonio era uno de los menores. El padre del testigo había muerto y Antonio se hacía cargo
de su madre. En 1987 Antonio estaba casado con Marina Pérez y tenían cinco hijos.
Antonio era una persona pacífica y buena. La relación del testigo con su hermano era muy
buena. Trabajaban juntos transportando personas en el carro del testigo; cubrían una ruta
en el norte de Colombia.
En el viaje en que la presunta víctima fue desaparecida, ésta manejaba una camioneta azul
modelo 55 que le había dado el señor Alvaro (Lobo Pacheco), también desaparecido, para
que trabajara con él. El trabajo consistía en transportar electrodomésticos de Cúcuta a
Ocaña y posteriormente hasta Medellín. Llevaban mercancías por un valor aproximado de
70 millones de pesos.
Los comerciantes anteriormente habían realizado ocho viajes transportando mercancías de
Cúcuta a Medellín. Cada ocho días hacían un viaje y duraban aproximadamente ocho días
en ir a Medellín y regresar a Cúcuta. Los comerciantes tomaban el camino alterno hacia
Medellín para tratar de evitar las aduanas y pagar poco en las bases militares y en el
camino, para obtener alguna ganancia.
El hermano del testigo y los demás comerciantes salieron de Ocaña hacia Medellín el 4 de
octubre de 1987 en cinco vehículos: el vehículo azul que manejaba Antonio, un camión rojo
modelo 60, un taxi negro, un “campero” blanco con azul y un “campero” anaranjado con
blanco.
El testigo se enteró que su hermano Antonio había desaparecido porque el señor que
manejaba el “campero” anaranjado con blanco, que viajó con los comerciantes hasta una
“posada” y después se tenía que encontrar nuevamente con ellos, lo llamó para contarle
que no aparecían los comerciantes ni en Medellín ni en la posada en la que los había dejado.
Ante esto formaron un grupo para ir a buscar a los comerciantes, el cual estaba conformado
por el testigo, el hermano mayor del testigo (Jorge Flórez), un sobrino del testigo, el padre
de la presunta víctima Israel Pundor y un hermano de la presunta víctima Ángel Barrera. El
testigo y las demás personas que iniciaron la búsqueda de los comerciantes sabían la ruta
por donde ellos habían pasado porque el hermano mayor del testigo con anterioridad había
realizado un viaje junto con Antonio a Medellín y sabía que siempre tomaban la misma ruta.
Partieron de Ocaña y se dirigieron a San Alberto y luego a Barrancabermeja, en donde
encontraron a unos agentes de policía que les dijeron que por ahí habían pasado los
comerciantes. De Barrancabermeja siguieron la ruta hacia Puerto Boyacá. Al pasar por
Campo Seco unos miembros de la guerrilla, quienes tenían un retén en esa carretera, les
dijeron que por ahí habían pasado los comerciantes. Cuando llegaron al Batallón de
Cimitarra, un militar les informó que había visto pasar los carros en que viajaban los
comerciantes. De Cimitarra fueron a Campo Capote, en donde una profesora les informó
que los comerciantes se habían estacionado para hacer una llamada y también le contó al
testigo que ella había platicado con Antonio. Otro hombre, quien tenía un negocio que
estaba frente a la escuela, también le informó al testigo que los comerciantes habían
pasado por allí.