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según explicó, no observó a ninguno de los hombres que detuvo al señor
Gómez Ayala porque padece de la vista y todo ocurrió repentinamente.
(Cfr. Informe policial de 21 de marzo de 1988, suscrito por Rudy Alex Miranda Ramírez,
Edwin Gudiel Alveño y Reinaldo Rodríguez Hernández, Jefe de la Sección de Homicidios
de la Policía Nacional; diligencia de reconocimiento realizada por la señora Josefa
González Rivera en la Dirección General de la Policía Nacional de Guatemala, C.A.,
consignada en el informe número “3” de la Sección de Homicidios de la Policía Nacional
de Guatemala, C.A. de 22 de marzo de 1988, suscrito por Rudy Alex Miranda Ramírez,
Edwin Gudiel Alveño y Reinaldo Rodríguez Hernández, Jefe de la Sección de Homicidios
de la Policía Nacional).
c.
La señora Bertha Violeta Flores Gómez, compañera del señor Gómez
Ayala, relató que un individuo desconocido le informó que al señor Gómez “lo
secuestraron y lo introdujeron a bordo de un vehículo panel blanco, [... que
dicho vehículo ...] tenía vidrios polarizados” y que a la víctima no lo “llegaba a
buscar nadie”, con la excepción de un conocido que respondía al apodo de “El
Coronel”. Al ponérsele a la vista las fotografías de seis guardias de Hacienda, la
señora Flores no reconoció a ninguno.
(Cfr. Declaración de la señora Bertha Violeta Flores Gómez, rendida mediante acta
notarial en la Brigada de Investigaciones Especiales y Narcóticos de la Dirección General
de la Policía Nacional el cinco de mayo de 1988).
d.
La señora Blanca Alicia Ochaeta Corzo de Ortiz, de quien era inquilino el
señor Gómez Ayala, rindió tres declaraciones: una por interrogatorio que le
hiciera el Oficial II de Policía Reinaldo Rodríguez Hernández, en la Sala de
Observación del Hospital General de Enfermedad Común IGSS, el 16 de abril de
1988; las otras las rindió en la Brigada de Investigaciones Especiales y
Narcóticos de la Dirección General de la Policía Nacional, el 28 de abril y el 20
de mayo de 1988, mediante actas notariales.
En su testimonio del 28 de abril de 1988, señaló que en 1986 tuvo como
inquilino a la víctima, a su compañera Bertha Violeta Flores Gómez y a su
pequeño hijo. Que la compañera de Gómez Ayala le manifestó que éste había
sido secuestrado por unos individuos “a bordo de un vehículo panel blanco”.
Que ocho días después del secuestro, durante tres días seguidos, llegaron tres
individuos, a quienes la señora Flores Gómez hizo pasar como si ya los
conociera. Al indicar la deponente que no le gustaba esa clase de visitas, la
señora Flores Gómez le dijo que los recibió porque a “uno de los que había
llegado le decían ‘EL CORONEL’ y que los otros dos eran sus empleados y que
éste último le había asegurado y ofrecido localizar a su esposo para
entregárselo”. Durante tres días seguidos vinieron estos tres individuos y en
una ocasión “el coronel” vestía un pantalón de uniforme color verde similar al de
los miembros del Ejército.
Le mostraron las fotografías del vehículo tipo “panel”, color blanco, marca Ford,
pero no lo reconoció.
En cambio reconoció “con toda seguridad” dos
fotografías: una, del individuo que llamaban “el coronel” y que correspondía a
Aníbal René Morales Marroquín; y otra, a Manuel de Jesús de la Cruz
Hernández, ambos guardias de Hacienda.