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- Con esta información se elaboró el cálculo y la lista con la superficie que le corresponde a cada
familia criolla que cumple con los requisitos, según el acta de vacunación del año 2006 y el criterio
de distribución acordado.
- Se planificó iniciar el proceso de acuerdos entre las partes por la Zona Norte de los Lotes
considerando que es la zona más avanzada en el diálogo y que servirá como prueba piloto para
ajustar la metodología de trabajo en los talleres participativos.”
(iii) Entre los años 2009 y 2011 se procuraron “Acuerdos entre Partes”, es decir, acuerdos entre
comunidades indígenas y familias criollas con respecto a la adjudicación territorial. Se explica en el
informe:
“Los Acuerdos se iniciaron el 15 de octubre de 2009 y hasta la fecha se continúa con este trabajo.
Los mismos –tal y como se acordó por asamblea- se iniciaron por lo que se definió como Zona
Norte – Zona I. Para realizar este trabajo se definieron de manera conjunta (UEP –
Organizaciones) los objetivos y la metodología de trabajo, basada fundamentalmente en Técnicas
Participativas que se fueron ajustando de acuerdo a las situaciones particulares de las zonas en
las que se trabaja. Tales Técnicas consisten en:
1. Definición del área: Se determina en talleres donde participan las Organizaciones Indígenas y
Criollas que habitan en el área, las instituciones de apoyo y los representantes de la UEP. El área
puede verse modificada (ampliada o reducida) según criterios de los participantes y aspectos
técnicos que se planteen en los talleres.
2. Identificación de actores: Con la información aportada por las Organizaciones Locales, las
Instituciones de Apoyo y la generada por la UEP, se identifican y georeferencian la totalidad de
comunidades indígenas y familias criollas que se encuentran ubicadas dentro del área en
discusión.
3. Talleres Participativos para ajuste del territorio indígena-criollo: La participación de las
poblaciones locales en la toma de decisiones para los acuerdos de partes son la base fundamental
del trabajo que lleva adelante la UEP. Estos talleres se convocan por medio de las radios locales y
las organizaciones de la zona. Se realizan aproximadamente cada 15 días en terreno y participan
representantes de las comunidades indígenas y las familias criollas, representantes de
organizaciones de segundo grado que representan a cada sector, instituciones de apoyo y
miembros integrantes de la UEP.
3.1. Al iniciar las reuniones para los acuerdos de partes, en los talleres participativos, se realiza
una breve reseña con los avances del proceso, recordando los acontecimientos más importantes y
se brinda a los participantes la información necesaria.
3.2. Primero se divide el trabajo en dos grupos correspondientes a cada sector (indígena y criollo).
Estos trabajan sobre imágenes satelitales identificando los territorios habitados y usados por cada
uno (familias y comunidades), asesorados por miembros del equipo técnico de la UEP.
3.3. Una vez finalizado el trabajo en grupo se realiza un plenario donde cada grupo expone los
resultados y explica el trabajo realizado en las imágenes. Con esto se elabora lo que se denomina
Mapa de Superposición de Territorio a partir del cual se inician los diálogos para los acuerdos de
partes.
3.4. Una vez que se conoce el Mapa de Superposición de Territorios los participantes trabajan en
sus comunidades y/u organizaciones con los resultados del taller para realizar sus propuestas en
común en la reunión siguiente, donde se continúa con el diálogo hasta obtener un primer mapa
con el límite demarcado entre territorio indígena y criollo.
3.5. Una vez demarcado este límite un equipo técnico de la UEP junto a representantes de cada
sector, recorre el territorio georeferenciando el acuerdo alcanzado y elaborando lo que se
denomina Croquis Georeferenciado de Acuerdos de Partes, que se constituye como insumos para
las futuras mensuras.
4. Talleres participativos para ajuste del territorio entre vecinos criollos: una vez que se tiene el
límite demarcado –de los dos sectores sociales-, se procede al acuerdo entre familias criollas para
ubicar –en su territorio- las parcelas con la cantidad de hectáreas que le corresponde a cada una.
Para esto es necesario que cada familia identifique las mejoras de su puesto y dialogue y acuerde
con la familia vecina la ubicación de su parcela. (…)”
Como resultado de esta metodología, el Gobierno Provincial reportó, para mayo de 2011, los
siguientes “Avances y Acuerdos” por zonas:
“Zona I: Esta zona abarca un área de aproximadamente 40.000 ha, donde habitan 5 Comunidades
Indígenas (La Puntana, La Puntana Chica, Monte Carmelo y La Curvita y Santa María Sector
Norte) y 22 familias criollas. Durante los cinco Talleres Participativos, se logró: obtener el mapa de