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conseguir orientación psicológica. Cuando mataron a su hijo pensó que no
había nada más que hacer porque fueron los militares. Escuchó los gritos de
su hijo cuando le dispararon, los militares la acostaron en el suelo y no la
dejaron ayudarlo. Ha sufrido depresiones, se sintió defraudada y se apartó
de la gente por mucho tiempo, pues la muerte de un hijo es “un golpe
irrecuperable”, más aún si es en forma violenta y por culpa del Estado.
Todavía sufre de insomnio. Ella y los hijos de Crisanto han sufrido un daño
irreparable, además de la privación de justicia durante más de trece años,
pues no hay aún ningún responsable del homicidio y las humillaciones
recibidas. Del proceso ante la Corte Interamericana espera justicia para los
muertos y desaparecidos y la identificación de los cadáveres en las fosas
comunes.
9.
Francisco Moncada, padre de Francisco Antonio Moncada Gutiérrez.
Francisco Antonio Moncada Gutiérrez murió a los ocho años de edad. Al
momento de su muerte, estudiaba tercer grado de educación básica y por su
condición de menor no aportaba bienes materiales a la familia. Su muerte no
afectó económicamente la situación familiar, pero esta última sí hubiera
mejorado en un futuro, pues Francisco Antonio era un niño muy inteligente y
aplicado.
El declarante asumió los gastos funerarios. COFAVIC asumió todos los gastos
relacionados con la búsqueda de justicia.
El día de los hechos trasladó a su hijo herido a varios hospitales pues no era
atendido en ninguno. Por no habérsele brindado la asistencia adecuada, el
niño sufrió mucho en su agonía y eso no puede olvidarlo. El declarante no ha
recibido tratamiento psicológico alguno. La madre del menor y él se mudaron
de casa y luego se divorciaron a raíz de la muerte de su hijo. Su ex esposa
Alicia Gutiérrez sufrió mucho, tanto que a ella no se le puede hablar del niño
ni puede ir a las reuniones de COFAVIC; por ello ni él ni sus hijas le hablan
del niño. Su ex esposa no ha ido al psicólogo porque se ha negado a muchas
cosas, se aísla y sufre en silencio. Desde los hechos, él y sus hijas han
progresado poco a poco. También les duele que las autoridades no hayan
hecho justicia. Después de mucho tiempo ha aceptado lo que sucedió.
Durante trece años han vivido en permanente incertidumbre respecto de la
determinación de la responsabilidad por el homicidio.
10.
Ingrid Ortega Zapata, hermana de Héctor Daniel Ortega Zapata.
Héctor Daniel Ortega Zapata falleció a los veintitrés años de edad. Era
estudiante, soltero, no tuvo hijos y colaboraba mensualmente con los gastos
de la casa. Realizaba trabajos de albañilería desde que tenía diecinueve años.
Al momento del evento ganaba el salario mínimo.
La declarante asumió todos los gastos relacionados con el velorio, que
completó con lo que recogió del vecindario. COFAVIC asumió los gastos de la
búsqueda de justicia, salvo los gastos en transporte a Caracas, que se
causaron porque la familia vive en otro Estado.