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sufridas, incapacidad que ha sido tratada con terapia. Sin embargo, los
daños sufridos en la pierna y el brazo son irreversibles.
Realiza
constantemente gastos en vendas y ahora tiene que comprar una válvula
para su prótesis. Todos los gastos relacionados con su tratamiento los ha
asumido la propia declarante, pero no puede precisar el monto exacto de lo
gastado.
La víctima también ha recibido tratamiento psicológico porque sufría de
insomnio, y tuvo que tomar medicamentos a raíz de ello. Sigue sintiendo
mucha angustia y sufre depresiones, incluso tiene dificultades para estar sola
porque le recuerda lo sucedido. No ha logrado conseguir un trabajo por la
falta de la pierna y el brazo discapacitado, además si consigue un trabajo
corre el riesgo de perderlo por las citas médicas a las que tiene que asistir.
Padece de estrechez del esófago, lo que le impide ingerir bien los alimentos.
Siente que todos sus proyectos futuros le han sido truncados, ya que su vida,
planes y sueños cambiaron radicalmente, por lo que se siente como si fuera
otra persona.
44.
Igualmente, los representantes de los familiares de las víctimas presentaron
los informes de tres expertos, Magdalena López de Ibáñez, Alicia B. Neuburger y
Jesús María Casal, los cuales se resumen a continuación.
1.
Magdalena López de Ibáñez, psicóloga.9
En todos los casos evaluados, con leves matices de diferencia, el efecto
psicológico más frecuente es el Trastorno por Estrés Postraumático, que se
presenta cuando una persona ha experimentado o presenciado
acontecimientos “caracterizados por muertes o amenazas para su integridad
física o la de otros”, y tiende a re-experimentar el episodio a través de
diversos síntomas, tales como malestar psicológico intenso o respuestas
fisiológicas al exponerse a estímulos que recuerdan un aspecto del episodio;
sensación de que el acontecimiento puede estar ocurriendo en el presente
(ilusiones, alucinaciones o “flashbacks”); recuerdos recurrentes e intrusos del
hecho que no pueden evitarse voluntariamente; evitar lugares, actividades o
personas que recuerden el trauma; restricción de la vida afectiva y reducción
del interés en actividades significativas; dificultades para conciliar y mantener
el sueño; irritabilidad persistente o ataques de ira e hipervigilancia ante el
medio y respuestas de sobresalto.
Todos estos elementos coexisten con un profundo trastorno depresivo en sus
distintas categorías que restringen notoriamente la calidad de vida de las
personas.
Las personas que sufren incapacidad permanente, además de los síntomas
señalados, sufren otros trastornos físicos; autopercepción desvalorizada; muy
baja autoestima; dependencia forzada que aumenta la ira; pensamientos o
deseos recurrentes de muerte; sensación de un futuro desolador. Además de
9
Psicóloga venezolana. Ha realizado intervenciones psicoterapéuticas a víctimas y a los familiares
del presente caso en múltiples oportunidades desde 1993.