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b) PRUEBA TESTIMONIAL
20.
La Corte recibió en la audiencia pública de los días 28 y 29 de noviembre de
2001, las declaraciones de los testigos ofrecidos por los representantes de las víctimas y
la Comisión Interamericana, cuyo resumen se ofrece a continuación, en el orden en que
fueron presentadas:
a)
Testimonio de Jennifer Harbury, abogada estadounidense y viuda de
Efraín Bámaca Velásquez
Efraín Bámaca Velásquez era una persona inteligente, con interés en aprender, humilde
y cariñoso con su gente. Por sus principios mayas estuvo siempre preocupado en
brindar un apoyo económico a su familia en todo momento. Él hablaba, por ejemplo, de
que su madre había muerto cuando él era todavía pequeño; mencionaba que tenía sus
hermanas y se preocupaba por ellas, sobre cómo vivían, pues sabía que sufrían hambre,
y a él esta situación y la desnutrición y la salud de ellas, así como la represión y los
peligros que enfrentaban. Hablaba mucho de su padre y recordaba que siempre
trabajaron juntos.
Durante su militancia en la guerrilla rompió comunicación con sus familiares con el
propósito de protegerlos y evitar que fueran perseguidos por ser él un guerrillero. Se
preocupaba por la situación de ellos y muchas veces él recordaba la época cuando
estuvieron juntos, y pensaba que, como la guerra estaba poco a poco terminando, podría
arreglar una reunión con ellos, tal vez allá en la frontera de México, tal vez en
Tapachula, pero tenía miedo por su seguridad.
Sus cualidades de líder indígena lo llevaron a participar con la Comandancia de la Unidad
Revolucionaria Nacional Guatemalteca (en adelante “URNG”) en los Procesos de Paz de
Guatemala, a partir del año 1991, principalmente en materia de derechos indígenas.
Asimismo, sentía la obligación y responsabilidad de participar como dirigente en la vida
pública de su país durante el proceso de transición a la paz y, posiblemente, una vez
terminado el conflicto se hubiera incorporado a la vida laboral a través de la Fundación
Toriello, organización encargada de diversos proyectos sociales, a la cual se han unido
otros ex miembros de la URNG y amigos de Efraín Bámaca Velásquez. “[É]l siempre se
preocupó, él recordó el hambre y la pobreza del pueblo y les tenía cariño y también es la
cultura maya, […] donde por supuesto toda la familia es uno”.
Las expectativas de la vida futura de la testigo con Efraín Bámaca Velásquez eran como
las de cualquier persona involucrada en una guerra. Creía que la vida personal de ellos
sería un poco difícil. Sabía que habría etapas de separación y aunque existía la
posibilidad de su muerte, no obstante, guardaban la esperanza de tener hijos y vivir
juntos en Guatemala, una vez que se alcanzara la paz en el país. La esperanza de estar
juntos y tener una vida normal después de los acuerdos de paz les daba energía.
Su vida cambió completamente como consecuencia de la desaparición de su esposo. Se
sintió obligada a abandonar sus obligaciones profesionales como abogada, así como a
vender sus pertenencias. La búsqueda de su marido le afectó bastante económicamente.