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cruda agresión a la producción y libre circulación de ideas. En el presente caso de La Cantuta,
como ya señalado, los agentes de seguridad del Estado invadieron el campus universitario,
irrumpieron en las residencias de los profesores y los estudiantes, para secuestrar y ejecutar
sus víctimas, en nombre de la "seguridad del Estado". La propia Universitas fue también
agredida por las fuerzas de la represión. El tiempo de la búsqueda de la luz fue indebidamente
tomado por los heraldos estatales de las tinieblas.
40.
Un Juez saliente de la Corte Interamericana, - que gracias a la Providencia nunca faltó
a un día siquiera de sesiones, y nunca se excusó de participar de cualquier deliberación de la
Corte durante sus 12 años de servicios prestados a la misma como su Juez Titular, - tiene todo
el derecho de dejar constancia, en el presente Voto Razonado, de una de sus muchas
reminiscencias, de pertinencia para las consideraciones sobre el presente caso. Poco después
del fin del régimen Fujimori, visité el Perú como Presidente de la Corte Interamericana, para
una serie de providencias; en esta ocasión, al recibir el título de Profesor Honorario de otra
Universidad que sufrió en los días sombríos de aquel régimen18, en mi discurso del 13.09.2001
en la Rectoría de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, señalé inter alia que
"Después de los momentos de sombra, han venido los de luz. Pero nadie puede
asegurarnos - y esto en relación con cualquier país - que las tinieblas no vuelvan a llegar. Si esto
viniera a ocurrir, lo único seguro sería que a dichas tinieblas se seguiría otra vez la luz, - como en la
sucesión de noche y día, o de día y noche. Así como las tinieblas llegan cuando se desvanece la luz,
también los primeros rayos de luz brotan de los últimos senos de la oscuridad. La tensión del clarooscuro, de los avances mezclados con retrocesos, es propia de la condición humana, como ya hace
siglos señalaban, con tanta lucidez, los antiguos griegos (siempre tan contemporáneos), en uno de
sus mayores legados a la evolución del pensamiento humano.
Los instrumentos internacionales de derechos humanos han contribuido decisivamente
para despertar la conciencia humana para la necesidad de proteger los individuos en todas y
cualesquiera circunstancias. Los eventos en el Perú en los últimos meses han revelado un verdadero
reencuentro del Perú con su mejor tradición y pensamiento jurídicos (...). Cuando esto ocurre,
podemos decir que la normativa internacional de los derechos humanos ha efectivamente alcanzado
las bases de la sociedad nacional.
Nada de lo que ocurrió en los últimos meses en este país hermano de América Latina, tan
rico en cultura y en tradición jurídica, que tengo el honor de hoy visitar, hubiera sido posible sin la
admirable movilización de la sociedad civil peruana, y su repercusión en las instituciones públicas.
Esto demuestra la importancia de las instancias internacionales de protección de los derechos
humanos: representan ellas la última esperanza de los que ya habían perdido la confianza y la fe en
la justicia, sobre todo los desamparados, oprimidos y olvidados.
Difícilmente podrá haber, para un jusinternacionalista, una experiencia tan gratificante
como la que estoy viviendo en estos cuatro días de visita al Perú. (...) La presente ceremonia se
reviste, para mí, de un gran valor simbólico. Vengo de la Academia, a la cual seguiré perteneciendo.
Pertenezco a la Universidad, la Universitas, que tiene una vocación universal por definición. Como
jusinternacionalista, sostengo el primado de la razón de la humanidad sobre la razón de Estado".
Como defensor de la Universidad pública (perteneciente que soy, por lo tanto, a una especie en extinción), considero
la enseñanza un bien público, a ser transmitido de generación a generación, y no una mercancía a ser vendida a quien
pueda pagar más. Hoy día, en los barrios de las ciudades latinoamericanas, al lado de cada panadería hay una
"Universidad privada" dispuesta a "enseñar", o mejor dijo, informar sobre cualquier cosa, desde que bien pagada (con
el debido respeto a las panaderías, que nos proveen, a precio accesible (casi regalado), el pan nuestro de cada día).
.
V.g., la ocupación militar de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en mayo de 1992. Y a este se
agregan otros actos de violencia, como, v.g., el caso de los estudiantes desaparecidos de la Universidad Nacional del
Centro en Huancayo; cf. "Huancayo y Cantuta: Dónde Están los Desaparecidos?", 4 Revista Ideele (noviembre 1992)
n. 44, pp. 13-14. A su vez, el crimen de La Cantuta fue atribuido - como se tornó de conocimiento público y notorio a una represalia perpetrada por el Grupo Colina de exterminio a los senderistas, por el atentado de la calle Tarata; cf.
U. Jara, Ojo por Ojo - La Verdadera Historia del Grupo Colina, op. cit. supra n. (1), p. 177.
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