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49.22 Las condiciones de detención del señor Caesar son indicativas de las
condiciones generales de detención en el sistema carcelario de Trinidad y
Tobago.
En relación con la pena corporal infligida al señor Caesar
49.23 Entre abril y junio de 1996, el señor Caesar fue trasladado a la Prisión
de Carrera.
49.24 Los reclusos que son condenados a recibir penas corporales son
usualmente custodiados en la Prisión de Carrera, con el propósito de ejecutar
la sentencia respectiva. En dicha prisión, las penas corporales son llevadas a
cabo sólo durante algunos períodos al año.
49.25 El señor Caesar tenía conocimiento de dichos períodos para ejecutar
las penas corporales, por lo que sus sentimientos de miedo y aprehensión
aumentaban ante la proximidad de éstos. Entre noviembre de 1996 y el día
en que su flagelación fue infligida, el señor Caesar fue llevado en tres o cuatro
ocasiones diferentes a una celda junto con otros reclusos, donde
permanecieron toda la noche. Las mañanas siguientes, los demás prisioneros
fueron sometidos, uno por uno, a penas corporales. En dichas ocasiones el
señor Caesar presenció cuando cada uno de ellos volvía gravemente herido a
la celda; sin embargo, él no fue flagelado, sino que lo regresaron a su celda
sin explicación alguna.
49.26 El 5 de febrero de 1998 el señor Caesar fue sometido a 15 azotes con
el “gato de nueve colas”, en cumplimiento de su sentencia.
49.27 Al ser sometido al castigo corporal de flagelación, el señor Caesar fue
obligado a permanecer “desnudo en posición de águila extendida” y fue atado
a un artefacto de metal, conocido en la prisión como “Merry Sandy”. Sus
manos y sus pies fueron atados fuertemente a la estructura de metal y su
cabeza fue cubierta con una sábana. Una vez atado a la estructura de metal
con su espalda descubierta y desnudo, el señor Caesar fue flagelado con el
“gato de nueve colas”.
49.28 La pena corporal fue infligida pese a las condiciones físicas del señor
Caesar (supra párr. 49.18). Había, por lo menos, seis personas presentes en
el cuarto donde se ejecutó la pena corporal, entre quienes se encontraban el
supervisor de prisiones y el médico de la prisión. Antes de la flagelación, el
médico examinó la presión sanguínea y otros signos vitales del señor Caesar,
y dio su aprobación para que ésta fuera ejecutada. Mientras lo azotaban, el
señor Caesar gritaba de dolor y, finalmente, se desmayó. Cuando despertó,
el supervisor ordenó que lo llevaran a la enfermería.
49.29 No existen registros médicos acerca de la ejecución de la pena
corporal aplicada al señor Caesar.
Respecto de las consecuencias físicas y psicológicas de la pena corporal aplicada al
señor Caesar