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79.
Asimismo, la Corte comparte la opinión de la Comisión de que la sentencia fue
ejecutada de forma tal que humilló gravemente al señor Caesar, ya que fue flagelado
al menos frente a seis personas y atado desnudo “en forma de águila extendida” a
un artefacto de metal que lo inmovilizó mientras era golpeado.
80.
De conformidad con las normas y la práctica internas del Estado32, el médico
de la prisión se encontraba presente antes y durante la flagelación de la presunta
víctima para revisar su condición física y, con base en los resultados de dicho
examen, decidir si el castigo podía ejecutarse. Los representantes argumentaron que
al permitir que la flagelación se llevara a cabo pese a su conocimiento de la condición
médica del señor Caesar, el médico de la prisión violó sus deberes éticos. La
Comisión argumentó que estas circunstancias dan origen a serios cuestionamientos
acerca de la compatibilidad de la conducta del personal médico de las prisiones
estatales con los estándares internacionales que regulan su conducta, en particular,
aquellos establecidos en los Principios de Ética Médica Aplicables a la Función del
Personal Médico en la Protección de Personas Detenidas y Privadas de Libertad
contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de las
Naciones Unidas33.
81.
La Corte no determina responsabilidades individuales, sino que su función es
la de proteger a las víctimas, determinar cuando sus derechos han sido violados y
ordenar la reparación del daño causado por el Estado responsable de dichos actos34.
82.
Además, la Comisión argumentó que las pruebas presentadas confirman que
el sufrimiento experimentado por el señor Caesar fue además exacerbado por su
vulnerable condición médica, específicamente por la cirugía de hemorroides a la que
fue sometido algunas semanas antes de la flagelación. La presunta víctima, a su
vez, declaró dicha circunstancia en su declaración jurada.
Sin embargo, los
representantes declararon durante la audiencia pública que la fecha de la cirugía
podría ser incorrecta.
83.
Está probado que la presunta víctima desarrolló hemorroides durante su
detención y, en razón de ello, fue sometida a una operación en enero de 1997 (supra
párr. 49.19). Puesto que no fue demostrado que dicha cirugía ocurriera pocas
semanas antes de que el señor Caesar fuera flagelado, esta situación no puede ser
considerada como una circunstancia agravante en este contexto.
84.
También ha quedado demostrado que, después de la flagelación, el Estado no
suministró al señor Caesar ningún tratamiento médico, excepto el suministro de
analgésicos, sin tomar en cuenta el hecho de que había sido herido y que su
condición médica ya era precaria. Esta conclusión encuentra apoyo en el informe del
señor Robert Ferris, en el cual declaró que no encontró documentos de ningún tipo
32
Cfr. Trinidad and Tobago's Prison Rules (West Indian Prisons Act of 1838 (q & 2 Vict. C67).
33
Cfr. Principios de ética médica aplicables a la función del personal de salud, especialmente los
médicos, en la protección de personas presas y detenidas contra la tortura y otros tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes, G.A. Res.37/194, annex, 37 U.N. GAOR Sup. (No. 51) at 211, U.N. Doc.
A/37/51 (1982).
34
Cfr. Caso Castillo Petruzzi y otros. Sentencia de 30 de mayo de 1999. Serie C No. 52, párr. 90;
Caso de la ”Panel Blanca” (Paniagua Morales y otros). Sentencia de 8 de marzo de 1998, Serie C No. 37,
párr. 71; y Caso Suárez Rosero, Sentencia de 12 de noviembre de 1997. Serie C No. 35, párr. 37.