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Le daría un poco más de tranquilidad saber que los responsables son condenados
“para que otras familias no sufran lo que [ellos están] sufriendo”. Tenía preocupación
por su familia y por su persona, pero se siente más tranquila al estar ante la Corte
porque sabe que ahora se está haciendo justicia después de tantos años. Una
indemnización por parte del Estado como consecuencia de la muerte de la víctima no
es un consuelo para ella, pues lo único que la consolaría sería “si él estuviera aquí”.
d)
Testimonio de Tino Corado Barrientos, hermano de Pablo Corado
Barrientos
Reside en Guatemala y tiene una hermana de nombre Francisca Corado Barrientos.
Su padre, Marco Antonio Corado Morales, falleció siete años antes de la muerte de su
hermano y su madre se llama Juana Barrientos Valenzuela.
La víctima trabajaba en la capital, donde tenía un depósito de venta de banano y
plátano en el centro de la terminal de buses, en el cual ganaba una cantidad cercana
a Q500,00 (quinientos quetzales). Viajaba cada 15 días a la casa de la familia,
ayudando económicamente por mes. Además, el hermano le ayudaba
económicamente en las compras de sus útiles escolares, gracias a lo cual podía
estudiar. El pudo llegar hasta el sexto año de primaria, pues después tuvo que
cumplir el servicio militar.
Su hermano era una persona trabajadora y humilde que realizaba labores agrícolas.
Era muy bueno con su madre y no tenía ningún vicio. El testigo tenía once años
cuando su hermano murió, y se encontraba en el tercero de primaria y además
trabajaba en la agricultura. Su hermana no vivía con ellos porque ya estaba casada,
y era la víctima la que se encargaba del sostenimiento del hogar.
Se enteraron de su muerte a través de un amigo de la víctima que les trajo la
información que apareció en la prensa. Ese día estaba estudiando y cuando llegó a
casa encontró a su madre “bastante triste, con dolor”. Cuando ella le dijo lo que le
había pasado a su hermano y que éste ya no volvería, sintió tristeza y se puso a
llorar. Hicieron el velorio sin el cuerpo de su hermano, pues a la fecha no sabe dónde
está enterrado; tampoco iniciaron ninguna diligencia o acción de investigación debido
a que no tenían los recursos económicos necesarios.
Luego de la muerte de su hermano, su madre y él permanecieron en la misma casa.
El siguió trabajando y estudiando y su madre debió emplearse en servicios
domésticos para sostener el hogar y sostenerle a él y para que sacara los últimos
estudios. No hubo ninguna otra persona que ayudara. Actualmente trabaja para su
madre.
El asesinato de su hermano le ha afectado bastante. Supo por noticias o pláticas de
los vecinos que su hermano murió torturado a manos de agentes de Estado. Le
pediría al Estado que cumpla con la justicia y que los ejecutores sean consignados.
Al estar ante la Corte se siente “un poco nervioso y dolorido” por el hecho de estar
recordando algo que pasó hace mucho tiempo y porque no se ha podido hacer
justicia.
e)
Testimonio de Miriam Enoé Zelada Chinchilla, hermana de Erick
Leonardo Chinchilla