7
f)
que en el desarrollo del operativo militar realizado a finales de enero
de 2005, se produjo el asesinato de un poblador dentro del territorio
colectivo; personas beneficiarias con las medidas provisionales han sufrido
una serie de torturas, y los campesinos no han podido trabajar
cotidianamente.
Simultáneamente, se realiza frente a las tres “zonas
humanitarias”, una presencia de grupos paramilitares, que coincide con la
salida de la fuerza pública que se ubica en frente de las “zonas humanitarias”.
En estas acciones los grupos paramilitares han ingresado a las “zonas
humanitarias”, y se han presentado como oficiales de la Brigada XVII del
Ejército Nacional;
d)
en cuanto al cultivo de palma africana, se calcula que 7.000 hectáreas
han sido sembradas en los territorios de las Comunidades afrodescendientes y
10.000 hectáreas están preparadas para la siembra, lo que significa un alto
costo ambiental por la deforestación. Las 200 familias que aún se encuentran
dentro del territorio colectivo que habitan “zonas humanitarias” no están de
acuerdo con la siembra de palma africana. Dicha siembra en los territorios
colectivos es la que impide el regreso de las familias desplazadas, por lo que
no hay posibilidad de su regreso si en esas áreas continua la siembra. Esos
cultivos afectan también tierras con títulos individuales que se otorgaron
antes de la promulgación de la Ley No. 70 del año 1993. Las áreas en donde
está localizada la siembra de palma africana coincide con aquéllas en donde
se produjeron los eventos de violencia del año 2001, tales como masacres,
asesinatos, desapariciones y desplazamiento;
e)
los habitantes de las Comunidades temen salir de sus hogares porque
reciben señalamientos, y ya ellos han sido amenazados, torturados, y en
particular, en un operativo por la Brigada XVII del Ejército Nacional fueron
buscados y acusados de pertenecer a la guerrilla, y
e)
los graves señalamientos que la Brigada XVII del Ejército Nacional está
haciendo en contra de organizaciones no gubernamentales (Comisión de
Justicia y Paz, Comisión Colombiana de Juristas, Brigadas Internacionales de
Paz, organización canadiense, Colectivo José Alvea Restrepo), es
preocupante, ya que estas organizaciones prestan asistencia valiosa a las
Comunidades.
Finalmente, los representantes solicitaron a la Corte que ordene al Estado que
adopte cuantas medidas sean necesarias para evitar la ampliación de la siembra de
palma africana en los territorios titulados colectiva e individualmente a favor de las
Comunidades; posibilite, a través de un mecanismo ágil y oportuno, el retorno y la
restitución de las tierras a las familias desplazadas; implemente mecanismos de
supervisión continua y de comunicación, como era la Comisión Mixta de
Seguimiento, la cual contaba con la participación de organismos no
gubernamentales, organismos de control del Estado como la Defensoría Comunitaria
y de la Procuraduría, organismos humanitarios internacionales y la Oficina del Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con los cuales se
desarrollaban actividades de prevención y de complementariedad en la atención
humanitaria, como de alimentación y salud; identifique la titulación que los
miembros de las Comunidades tienen en términos colectivos e individuales para que
la posesión de las tierras quede esclarecida; avance en la investigación de los más
de 120 crímenes denunciados y unifique el conjunto de procesos ante la Fiscalía
General de la Nación, para avanzar en la identificación de testigos y el
esclarecimiento de los hechos ocurridos. Asimismo, los representantes mostraron su
preocupación por la protección de la integridad personal de cerca de 13 familias, que
han iniciado los procesos de denuncia, ante instancias de control, frente a la
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