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no hay entradas de aire, una sola puerta y una sola ventana. La iluminación y la ventilación es
inexistente. Al entrar en esa bartolina, oscura por definición aun en el día, con un calor
infernal sobre todo antes de contar con los aires acondicionados, con un olor desagradable
fruto del hacinamiento y del consumo de sustancias fumables (cigarro, marihuana…), con
camas en forma desordenada, cortinas que pretendían generar algo de intimidad. […]
En cuando a las condiciones de salubridad del centro penal y específicamente el sistema de
agua potable, lo considero inadecuado ya que funciona a través de una cisterna y que requiere
de una bomba y la que hoy, aun en la actualidad [junio de 2008], no tiene la capacidad
suficiente para la demanda existente. En la celda No. 19, como en el resto del penal, el agua
tiene más presión en determinadas horas de la noche, por ello las pilas y cubetas se llenan
como medio de almacenamiento de agua para ser utilizada durante el día. El agua es uno de
los elementos de privilegio en el sistema penitenciario, llegando a ser comercializado por los
grupos de poder. […]
En relación al sistema eléctrico del centro penal sampedrano es por definición inseguro,
además de no tener la capacidad para la demanda existente, se ha ido configurando de
conexiones provisionales e improvisadas sin ningún control de seguridad. […] Nuevamente los
privilegios marcan esta negligencia, no hay una regulación en el crecimiento de la carga de
demanda, se ingresa aparatos electrónicos para ser utilizados por los internos, el sistema
eléctrico no cumple con las medidas mínimas de seguridad. Esto no ha cambiado tras el
incendio, la situación es igual en cuanto al uso de energía y a la instalación de conexiones por
parte de los internos.
Las condiciones físicas del Centro Penal son igualmente inseguras e improvisadas. No se
dispone del espacio, ni de la infraestructura adecuada para albergar a los 2000 internos y
menos aun para hacerlo en forma que los espacios garanticen la seguridad de los diferentes
grupos. […] Esta realidad de hacinamiento, es aun mayor entre la población de pandillas por
estar alojados en recintos improvisados para su aislamiento en supuesta función de su
seguridad.
Es llamativo la falta de seguridad en un centro penal, al punto de existir en su interior en
manos de los internos armas de fuego, como pistolas, incluso armas de tipo militar como
granadas, además de las llamadas armas hechizas. […] También es significativamente
llamativo en términos de inseguridad el hecho de que la policía penitenciaria no cuente con
material antidisturbios y armas no letales. Es otro elemento de inseguridad el hecho de
contener o repeler los conatos violentos con armas letales, volviendo a poner en riesgo la
seguridad de los internos y la visita, en la que se incluyen menores de edad.
[…]
En el centro penal sampedrano el Estado no desarrolla o implementa ningún programa o
actividad educativa. Es la Iglesia Católica quien dirige el funcionamiento de una escuela
primaria, un colegio de educación secundaria, cursos de inglés, cursos de capacitación
profesional […] El acceso de los pandilleros a esos servicios, siendo que están en recintos
cerrados sin posibilidad de salida a los espacios comunes es casi imposible.
[…]
Al igual que en campo educativo, los servicios de salud están organizados para atender a la
población penal en general. La exclusión de los pandilleros al acceso libre del centro
penitenciario por razones de seguridad obvió organizar para esta condición de aislamiento el
servicio de salud. […] Esta dinámica se agudiza cuando lo que se requiere es salir al Hospital
General para tratamiento especializado31.
31
Escrito de los peticionarios de observaciones sobre el fondo del 10 de abril de 2009. Anexo 1. Testimonio de la
Misionera Virginia Alfaro Calvo. Misionera laica vicentina, quien presta servicio en el Equipo de Pastoral Penitenciaria de la
Diócesis de San Pedro Sula. Ejerce tareas pastorales en la cárcel de San Pedro Sula diariamente desde 1998.