18
V
82.
La Comisión ofreció prueba testimonial y documental para demostrar que en
Honduras entre los años 1981 y 1984 se produjeron numerosos casos de personas que
fueron secuestradas y luego desaparecidas y que estas acciones eran imputables a las
Fuerzas Armadas de Honduras (en adelante "Fuerzas Armadas") que contaron, al
menos, con la tolerancia del Gobierno. Testificaron también sobre esta materia, por
decisión de la Corte, tres oficiales de las Fuerzas Armadas.
83.
Varios testigos declararon que fueron secuestrados, mantenidos prisioneros en
cárceles clandestinas y torturados por elementos pertenecientes a las Fuerzas Armadas
(Inés Consuelo Murillo, José Gonzalo Flores Trejo, Virgilio Carías, Milton Jiménez
Puerto, René Velásquez Díaz y Leopoldo Aguilar Villalobos).
84.
La testigo Inés Consuelo Murillo declaró haber estado detenida en forma
clandestina aproximadamente tres meses. Según su testimonio, fue capturada el 13
de marzo de 1983, conjuntamente con José Gonzalo Flores Trejo con quien tenía una
relación casual, por unos hombres que se bajaron de un vehículo, le gritaron que eran
de Migración y la golpearon con sus armas. Atrás había otro vehículo que apoyaba la
captura. Dijo que fue vendada, amarrada y conducida presuntamente a San Pedro
Sula, donde fue llevada a un lugar clandestino de detención, en el que fue sometida a
amarres, a golpes, estuvo desnuda la mayor parte del tiempo, no le dieron de comer
por muchos días, sufrió electrochoques, colgamientos, intentos de asfixia, amenazas
con armas, amenazas de quemaduras en los ojos, quemaduras en las piernas,
perforaciones de la piel con agujas, administración de drogas y abusos sexuales.
Admitió que al momento de ser detenida portaba una identificación falsa, aunque diez
días después se identificó con su verdadero nombre. Declaró que a los treinta y seis
días de estar detenida fue trasladada a una instalación cercana a Tegucigalpa, donde
se percató de la presencia de oficiales militares (uno de ellos el Subteniente Marco
Tulio Regalado Hernández), y vio papeles con membrete del ejército y anillos de
graduación de las Fuerzas Armadas. Esta testigo agregó que finalmente reapareció en
poder de la policía y fue puesta a la orden de los tribunales, acusada de unos veinte
delitos, pero no dejaron que su abogado presentara prueba y el juicio no se sustanció
(testimonio de Inés Consuelo Murillo).
85.
Por su parte, el Teniente Regalado Hernández manifestó que él no tenía
conocimiento del caso de Inés Consuelo Murillo, salvo lo que leyó en la prensa
(testimonio de Marco Tulio Regalado Hernández).
86.
El Gobierno manifestó que el hecho de que la testigo portara identificación falsa
impidió dar razón de su detención a sus familiares y, además, es indicativo de que no
se dedicaba a actividades lícitas, por lo que se puede deducir que no dijo toda la
verdad. Añadió que lo declarado por la testigo en cuanto a que su relación con José
Gonzalo Flores Trejo fue coincidencial, resulta increíble porque es evidente que ambos
estaban en actividades no enmarcadas dentro de la ley.
87.
El testigo José Gonzalo Flores Trejo manifestó que fue secuestrado junto con
Inés Consuelo Murillo y conducido con ella a una casa localizada presuntamente en
San Pedro Sula, donde varias veces lo introdujeron de cabeza en una pila de agua