jurisprudencia de esta Corte (puesto que el éxito de la investigación, la protección de personas o
bienes jurídicos no constituyen finalidades legítimas). Del mismo modo, esas mismas problemáticas
se reiteraron en la redacción del artículo 16 de la Constitución Federal 158.
B.2. Sobre la prisión preventiva
212. En lo que se refiere a la prisión preventiva, los artículos 161 y 168 del Código Federal Procesal
Penal siguen vigentes con una redacción idéntica a la que se encontraba en vigor para la época de los
hechos. A su vez, a ello se sumó el artículo 19 de la Constitución Federal 159 y el artículo 3 de la Ley
Federal contra la Delincuencia Organizada, establece que el delito de delincuencia organizada, así
como los señalados en los artículos 2o., 2o. Bis y 2o. Ter de esta Ley, ameritarán prisión preventiva
oficiosa (supra párr. 46).
213. En ese sentido, el Tribunal nota que los aspectos problemáticos que habían sido señalados en
el Capítulo de Fondo, aún persisten y fueron incluso ampliados en las normatividades ulteriores. Esos
aspectos consisten en que: a) no se hace referencia a las finalidades de la prisión preventiva, ni a los
peligros procesales que buscaría precaver (supra párr. 106) para los casos de prisión preventiva oficiosa
por delincuencia organizada; b) tampoco se propone ponderar a través de un análisis la necesidad de
la medida frente a otras medidas menos lesivas para los derechos de la persona procesada como lo
serían las medidas alternativas a la privación a la libertad (supra párr. 111), y c) se establece
preceptivamente la aplicación de la prisión preventiva para los delitos que revisten cierta gravedad una
vez establecidos los presupuestos materiales sin que se lleve a cabo un análisis de la necesidad de la
cautela frente a las circunstancias particulares del caso (supra párr. 108).
B.3. Conclusión
214. De conformidad con lo anterior, si bien es cierto que la normatividad mediante la cual se aplicó
el arraigo y la prisión preventiva a los hechos del caso ha variado, para esta Corte no cabe duda que
los aspectos que la hacen incompatible con la Convención Americana, según lo señalado supra,
persisten en su redacción actual. Esos aspectos son los que llevaron a este Tribunal a declarar que las
normas que recogen las figuras del arraigo (artículo 133 bis del Código Federal Procesal Penal y 12 de
la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada) y de la prisión preventiva (artículo 161 del Código
En efecto, la sobre arraigo ha sido complementada con posterioridad a los hechos del caso por el artículo 16 de la
Constitución Federal de México el cual establece lo siguiente (supra párrs. 38): “La autoridad judicial, a petición del Ministerio
Público y tratándose de delitos de delincuencia organizada, podrá decretar el arraigo de una persona, con las modalidades de
lugar y tiempo que la ley señale, sin que pueda exceder de cuarenta días, siempre que sea necesario para el éxito de la
investigación, la protección de personas o bienes jurídicos, o cuando exista riesgo fundado de que el inculpado se sustraiga a
la acción de la justicia. Este plazo podrá prorrogarse, siempre y cuando el Ministerio Público acredite que subsisten las causas
que le dieron origen. En todo caso, la duración total del arraigo no podrá exceder los ochenta días. […]”.
158
159
El artículo establece que:
[…] Ninguna detención ante autoridad judicial podrá exceder del plazo de setenta y dos horas, a partir de que el indiciado sea
puesto a su disposición, sin que se justifique con un auto de vinculación a proceso en el que se expresará: el delito que se
impute al acusado; el lugar, tiempo y circunstancias de ejecución, así como los datos que establezcan que se ha cometido un
hecho que la ley señale como delito y que exista la probabilidad de que el indiciado lo cometió o participó en su comisión.
El Ministerio Público sólo podrá solicitar al juez la prisión preventiva cuando otras medidas cautelares no sean suficientes para
garantizar la comparecencia del imputado en el juicio, el desarrollo de la investigación, la protección de la víctima, de los
testigos o de la comunidad, así como cuando el imputado esté siendo procesado o haya sido sentenciado previamente por la
comisión de un delito doloso. El juez ordenará la prisión preventiva oficiosamente, en los casos de abuso o violencia sexual
contra menores, delincuencia organizada, homicidio doloso, feminicidio, violación, secuestro, trata de personas, robo de casa
habitación, uso de programas sociales con fines electorales, corrupción tratándose de los delitos de enriquecimiento ilícito y
ejercicio abusivo de funciones, robo al transporte de carga en cualquiera de sus modalidades, delitos en materia de
hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, delitos en materia de desaparición forzada de personas y desaparición cometida
por particulares, delitos cometidos con medios violentos como armas y explosivos, delitos en materia de armas de fuego y
explosivos de uso exclusivo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, así como los delitos graves que determine la ley en contra
de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad, y de la salud. […]
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