niños fueron hechas por el ejército, el 90% de los casos que tienen
documentados todavía no pueden ser resueltos. La Comisión Nacional de
Búsqueda de la Niñez Desaparecida ha logrado documentar cerca de 1.000
casos de niños desaparecidos en todo el país, que involucran a 10 diferentes
etnias, de las cuales el 90% de los casos corresponde a población indígena
maya.
De estos 1.000 casos se han resuelto cerca de 120, con un
reencuentro familiar de 80 casos.
Esto significa que niños que fueron
separados de su familia hace 20 ó 22 años han logrado volver a ver a sus
padres. En el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico se
advierte la existencia de 600 masacres, donde hubo captura de niños que
fueron llevados a centros militares, a orfanatos o instituciones del Estado que
promovieron adopciones.
En los años 1979 a 1984 las adopciones en
Guatemala ascendieron. Se estima que el número aproximado de niños
desaparecidos durante el conflicto armado de Guatemala es de 4.500 o 5.000.
El Informe REMHI registró el caso de Marco Antonio Molina Theissen y la
Comisión Nacional de Búsqueda de la Niñez Desaparecida también lo
documentó, y emprendió gestiones de investigación mediante la elaboración
de un mapa de búsqueda que se define en tres fuentes de información básica.
La primera, los orfanatos, donde ya se realizó la investigación sin obtener
resultados. Las otras dos fuentes de información restantes no se han podido
agotar, porque el Estado no ha permitido el acceso a la información que se
pudiera tener en la zona militar de Quetzaltenango y la que pudiera tener el
Estado Mayor Presidencial no se ha podido analizar.
A partir de la
información obtenida para la documentación del caso de Marco Antonio Molina
Theissen, se concluyó que se trató de una práctica de inteligencia militar
dirigida a líderes, pero también a miembros de familias que se vieran
vinculadas en actividades sociales o que manifestaran su desacuerdo con la
política del Estado, con el objeto de paralizar, dañar y afectar a la familia.
Marco Antonio Molina Theissen era la figura más vulnerable dentro de la
familia, por ser el menor, por ser niño y por ser el único varón. Esta fue la
práctica que se operó con cinco familias que han sido documentadas por la
Comisión Nacional de Búsqueda de la Niñez Desaparecida. Estas familias
fueron dañadas con el secuestro y desaparición de sus hijos menores.
El
caso de Marco Antonio formó parte de esta práctica y no puede considerarse
como un caso aislado.
No existe un marco jurídico que permita hacer una búsqueda y
documentación de los niños desaparecidos en el ámbito nacional, por lo que
al igual que la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, él recomienda que
el Estado impulse leyes que permitan el acceso a los archivos de todas
aquellas instituciones que albergaron niños y promovieron adopciones, así
como a los archivos de los diferentes centros militares, para que se permita
esclarecer el paradero de cientos de niños. Además, encuentra necesario que
el Estado impulse leyes que reconozcan el estatus jurídico de ausencia por
desaparición forzada y que se implementen leyes que permitan la revisión de
todas aquellas adopciones que se dieron de niños víctimas de la “guerra”, sin
el conocimiento y consentimiento de los padres. Es necesario que el Estado
apoye las acciones de la Comisión Nacional de Búsqueda de la Niñez
Desaparecida no sólo de manera económica, sino también en lo técnico, que
significa la creación de un banco genético que permitiría resolver con mayor
certeza y agilidad los casos pendientes.
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