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vanguardia, que le ha valido el respeto de los beneficiarios de nuestro sistema de
protección así como de la comunidad académica internacional, y asumir una postura
distinta, que, incluso, ya ha sido abandonada por otros órganos que antes la seguían,
equivocadamente? Esto no me parece tener el menor sentido.
54.
Permítome ilustrar este punto con un ejemplo, extraído de la experiencia, de
ensayo y error, del sistema europeo de protección de los derechos humanos. En sus
primordios, sostenía la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos el
carácter "accesorio" del artículo 13 (derecho a un recurso efectivo) de la Convención
Europea de Derechos Humanos, entendido - a partir de los años ochentas - como
garantizando un derecho sustantivo individual subjetivo. Gradualmente, en sus
sentencias en los casos Klass versus Alemania (1978), Silver y Otros versus Reino
Unido (1983), y Abdulaziz, Cabales y Balkandali versus Reino Unido (1985), la Corte
Europea empezó a reconocer el carácter autónomo del artículo 13. Finalmente, después
de años de hesitación y oscilaciones, la Corte Europea, en su sentencia del 18.12.1996
en el caso Aksoy versus Turquía (párrafos 95-100), determinó la ocurrencia de una
violación "autónoma" del artículo 13 de la Convención Europea.
55.
En un estudio pionero sobre la materia publicado en 1973, Pierre Mertens criticó
la "pobreza" de la jurisprudencia inicial de la Corte Europea, así como el carácter vago
de la doctrina europea de entonces sobre la materia, - distintas de la doctrina y práctica
latinoamericana más avanzadas, a partir de la adopción de la Declaración Americana de
1948, primer instrumento internacional a consagrar el derecho a un recurso efectivo42.
Siendo así, P. Mertens advirtió, hace más de tres décadas, que había que abrir camino
para que el derecho a un recurso efectivo (artículo 13 de la Convención Europea)
generase todos sus efectos en derecho interno de los Estados Partes. En realidad, la
"efectividad" de aquel derecho se mide a la luz de los criterios de las garantías del
debido proceso legal (artículo 6 de la Convención Europea); de ahí la conclusión de P.
Mertens, en el sentido de que los artículos 6 y 13 de la Convención Europea - que
corresponden a los artículos 8 y 25 de la Convención Americana - deban ser
frecuentemente "invocados en conjunto" ("invoqués ensemble")43.
56.
En efecto, con el pasar de los años, la atención pasó a volverse a las relaciones
entre los artículos 13 y 6(1) de la Convención Europea, este último (derecho a un fair
trial) formando objeto de una vastísima jurisprudencia de la Corte Europea, a la par de
un denso debate doctrinal44. En un enfático pronunciamiento en el caso Kudla versus
Polonia (Sentencia del 18.10.2000), la Corte Europea de Derechos Humanos afirmó que
había llegado el momento de poner fin a las incertidumbres del pasado y admitir la
directa vinculación entre los artículos 6(1) y 13 de la Convención Europea (cf. párrs.
146-149 y 151). Y, en un significativo obiter dictum, la Corte Europea afirmó que
"(...) Article 13, giving direct expression to the State's obligation to
protect human rights first and foremost within their own legal system, establishes
.
P. Mertens, Le droit de recours effectif devant les instances nationales en cas de violation
d'un droit de l'homme, Bruxelles, Éd. de l'Univ. de Bruxelles, 1973, pp. 19-20, 24-25 y 27-29, y
cf. pp. 37-39.
42
43
.
Ibid., p. 93.
.
L.-E. Pettiti, E. Decaux y P.-H. Imbert, La Convention Européenne des droits de l'homme,
Paris, Economica, 1995, pp. 455-474.
44
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