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después de los hechos, y confirmaron que ese reporte tenía información que no
correspondía con la descripción del documento anterior.
Le causó sorpresa haber encontrado estos reportes pues, según le comentara
Harbury, cuando la URNG solicitó documentación respecto al cuerpo, se le comunicó
que no se tenía ninguna. El reporte contenía información sobre las huellas dactilares
y la conclusión de que la causa de muerte había sido estrangulamiento.
Hubo un ambiente tenso durante el desarrollo de la exhumación en Retalhuleu
llevado a cabo el 17 de agosto de 1993. El día antes de la diligencia notó que
personas los seguían y que, cuando estaba en las afueras del Juzgado Segundo de
Primera Instancia Penal de Retalhuleu, el equipo forense fue objeto de
cuestionamientos por parte de cinco policías. El propio día de la exhumación, cuando
se encontraban en el cementerio, un helicóptero sobrevolaba el lugar exactamente
cada diez minutos. Asimismo, hubo al menos dos personas entre los fotógrafos a
quienes se les pidió abandonar el lugar, debido a que no portaban las credenciales
apropiadas. Además, había un gran número de personas entre la multitud a quienes
no podían identificar, lo cual les generaba temor. En diferentes oportunidades,
Jennifer Harbury fue empujada hacia la fosa y tenía que luchar para regresar al lugar
donde estaba. Existió una presión constante durante la diligencia.
No fue posible identificar el cuerpo de Bámaca Velásquez, lo cual no sorprendió a
Jennifer Harbury, debido a la información que había visto en el reporte de la
autopsia.
Harbury inició una huelga de hambre en el Parque Central de ciudad de Guatemala,
con el propósito de salvar la vida de Bámaca Velásquez; ella estaba dispuesta a
morir en la huelga de hambre. Ésta se extendió durante aproximadamente 33 días,
después de los cuales Jennifer Harbury sufrió varios problemas físicos, que
estuvieron cerca de llevarla a un estado de coma.
Todo este proceso causó dolor y ansiedad a Harbury y conocer la suerte de Bámaca
Velásquez ayudaría a mitigar su sufrimiento.
h.
Testimonio de Otoniel de la Roca Mendoza, ex guerrillero de la
F.A.R.
A principios de 1980 se incorporó a las Fuerzas Armadas Rebeldes del Frente Santos
Salazar, grupo que formaba parte de la URNG, motivado por la represión que el
Gobierno había desatado contra el pueblo de Guatemala.
Fue miembro de esta organización hasta el 10 de septiembre de 1988, fecha en la
cual fue capturado por cuatro miembros del Ejército, quienes lo ataron y golpearon.
Luego lo transportaron en un vehículo estilo pick-up a la Zona Militar No. 1316 en
Retalhuleu, donde lo mantuvieron desnudo en un cuarto de un metro cuadrado,
hasta el momento de su interrogatorio una hora después.
El interrogatorio fue realizado por miembros del servicio de “inteligencia” del Ejército,
entre ellos, Nery Ángel Urízar García y el Capitán Guzmán, quienes le preguntaron
sobre la estructura de la URNG y la localización del Frente Santos Salazar, a lo cual
contestó que nada sabía. Por ello lo colgaron del techo con sus manos atadas, y lo
empezaron a golpear con un bate de béisbol. Después, lo colocaron boca abajo y le
pusieron una capucha con herbicida. Posteriormente, lo metieron en un tanque de
agua, en el cual lo sumergían, y lo tendieron en el piso y se pararon sobre él. El
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