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En cuanto a la estructura del mando militar en la Zona No. 18, manifestó que se
trataba de un comando militar, a cargo de tres comandantes con el grado de coronel,
los cuales estaban al tanto de las operaciones militares, siendo el segundo
comandante el responsable del Estado Mayor y el tercer comandante el inspector.
Bajo las órdenes del segundo comandante estaban los comandantes de batallón, y
luego, los oficiales del Estado Mayor, entre los que se encontraban los oficiales de
Personal, de Inteligencia, de Operaciones, de Logística y de Asuntos Civiles y las
compañías de soldados. Él, como oficial de Inteligencia, dependía del segundo
comandante de la zona militar. Respecto a la relación de jerarquía entre los oficiales
del Estado Mayor, existía una situación “de grado a grado”, es decir, que todos tienen
el mismo empleo, pero se respeta la antigüedad en el Ejército.
Conoció a Julio Alberto Soto Bilbao, quien era Mayor del Ejército y oficial de
Operaciones y Entrenamiento, y tenía por función planificar las operaciones
contrainsurgentes. Conoció a Simeón Cum Chutá en San Marcos, en 1992. Ahí
trabajaba a su cargo como Especialista u oficinista, en labores de mecanografía y,
pues los análisis de inteligencia los hacía el oficial, en este caso el testigo. Conoció a
Julio Roberto Alpírez, Coronel del Ejército, quien era tercer comandante en la Zona
Militar No. 18, en el año 1992. Alpírez realizaba funciones de supervisión del
funcionamiento y limpieza del destacamento. Para julio de 1992, se movilizó con un
pequeño grupo del Estado Mayor de la Zona Militar No. 18 a la finca “El Porvenir”,
ubicada en San Marcos, encargado de una Fuerza de Tarea que tenía por objeto
enfrentar los subversivos de la zona. Conoció a Raúl Rodríguez Garrido en la Zona
Militar No. 1316 de Mazatenango. Este era un Especialista a quien él le giraba
órdenes a diario.
A pesar de no haber participado personalmente en la captura de guerrilleros durante
un enfrentamiento armado, en caso de presentarse esa situación el Ejército procedía
a llamar a las autoridades más cercanas para entregarlos y luego “ellos se acogían a
una amnistía”.
Durante su estadía en la Zona Militar No. 18 de San Marcos, conoció a unos “ex
subversivos”, entre ellos a Anastasia López Calvo y Santiago Cabrera López, quienes
[...] eran parte de nosotros, pues se habían entregado al Ejército y tenían funciones
de limpieza y mensajería en el destacamento. Cabrera López no estuvo en la base
militar de Santa Ana Berlín.
No tenía desconfianza de que estas personas en las bases militares pudieran llevar
información a los grupos guerrilleros a los cuales habían pertenecido, y además, no
tuvo conocimiento de que algún ex combatiente fuese capturado y luego torturado
para conseguir información y posteriormente mantenido en instalaciones militares
para fines de “inteligencia militar”. El Ejército consideraba que los ex guerrilleros que
se encontraban a su servicio eran una fuente de información muy vaga.
En marzo de 1992 se constituyó una Fuerza de Tarea llamada Quetzal, la cual era
dirigida por el entonces Coronel Ismael Segura Abularach. El objetivo era buscar la
ubicación de militantes de la ORPA que se movilizaban por la región. En esta labor
militar participaron elementos de los batallones de San Marcos y de la Zona Militar
No. 1715 de Quetzaltenango. Participó en esta misión en marzo de ese año dado
que, el Coronel Aguirre Loarca fue herido en el hombro durante un enfrentamiento
con los guerrilleros y él fue llamado a relevarlo. El Coronel Conde Uriales era el
Segundo Comandante; él ocupaba el cargo de oficial de Inteligencia; el Mayor Soto
Bilbao era el oficial de Logística; el Capitán Aragón Cifuentes era el oficial de Asuntos
Civiles y, además, había un oficial de Personal.
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