22
84.
Asimismo, aceptar la declaración a la que se hace referencia, en los términos
propuestos por el Estado, conduciría a una situación en que la Corte tendría como
primer parámetro de referencia la Constitución del Estado y sólo subsidiariamente la
Convención Americana, situación que acarrearía una fragmentación del orden jurídico
internacional de protección de los derechos humanos y haría ilusorios el objeto y fin
de la Convención.
85.
La Convención Americana, así como los demás tratados de derechos
humanos, se inspira en valores comunes superiores (centrados en la protección del
ser humano), está dotada de mecanismos específicos de supervisión, se aplica de
conformidad con la noción de garantía colectiva, consagra obligaciones de carácter
esencialmente objetivo y tiene una naturaleza especial, que la diferencia de los
demás tratados, los cuales reglamentan intereses recíprocos entre los Estados partes
y son aplicados por éstos, con todas las consecuencias jurídicas que de ahí derivan
en los ordenamientos jurídicos internacional e interno13.
86.
Al respecto, esta Corte ha señalado, en su Opinión Consultiva sobre El Efecto
de las Reservas Sobre la Entrada en Vigencia de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (OC-2/82), que
[…] los tratados modernos sobre derechos humanos, en general, y, en
particular, la Convención Americana, no son tratados multilaterales del tipo
tradicional, concluidos en función de un intercambio recíproco de derechos,
para el beneficio mutuo de los Estados contratantes. Su objeto y fin son la
protección de los derechos fundamentales de los seres humanos,
independientemente de su nacionalidad, tanto frente a su propio Estado como
frente a los otros Estados contratantes. Al aprobar estos tratados sobre
derechos humanos, los Estados se someten a un orden legal dentro del cual
ellos, por el bien común, asumen varias obligaciones, no en relación con otros
Estados, sino hacia los individuos bajo su jurisdicción14.
87.
Dicho criterio coincide con la jurisprudencia de otros órganos jurisdiccionales
internacionales15.
88.
Asimismo, como esta Corte ha advertido en
Constitucional e Ivcher Bronstein
los Casos del Tribunal
[h]ay que descartar cualquier analogía entre, por un lado, la práctica estatal
permisiva desarrollada bajo el artículo 36.2 del Estatuto de la Corte
Internacional de Justicia, y, por otro lado, la aceptación de la cláusula
facultativa de la competencia obligatoria de esta Corte, teniendo presentes el
carácter especial, así como el objeto y propósito de la Convención Americana.
En este sentido se ha pronunciado igualmente la Corte Europea de Derechos
13
Cfr. Caso del Tribunal Constitucional. Competencia. Supra nota 10, párr. 41 y Caso Ivcher
Bronstein. Competencia. Supra nota 10, párr. 42.
14
El Efecto de las Reservas Sobre la Entrada en Vigencia de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-2/82. Supra nota 9, párr. 29.
15
Ver: Corte Internacional de Justicia, Opinión Consultiva Reservas a la Convención para Prevenir y
Sancionar el Delito de Genocidio (1951); European Commission of Human Rights, Decision as to the
Admissibility of Application No. 788/60, Austria vs. Italy case, Yearbook of the European Convention on
Human Rights, The Hague, M. Nijhoff, 1961; Eur. Court HR, Ireland vs. United Kingdom case, Judgment
of 18 January 1978, Series A No. 25; Eur. Court H.R., Soering Case, decision of 26 January 1989, Series
A No. 161; Eur. Court of H.R., Case of Loizidou vs. Turkey (Preliminary Objections), judgment of 23
March 1995, Series A No. 310.