13 y] murió [en] el camino”. Si alguien muere en el hospital a veces les dan a sus familiares “un papel” para presentarlo en el registro civil, que en el caso de indígenas está a cargo del Instituto Paraguayo del Indígena, cuyas oficinas están en Asunción. En cambio, aquellos que mueren en la Comunidad no cuentan con ningún documento, “solo quedan en [su] memoria”. Otras de las necesidades más frecuentes y agobiantes que padecen los miembros de la Comunidad es la falta de agua limpia en la zona, sobre todo cuando hay una sequía prolongada. La Comunidad sólo cuenta con un tajamar ubicado a unos 1.500 metros de distancia del asentamiento, pero el agua que recoge no es apta para el consumo, ya que es utilizada por los animales de la zona. En cambio, cuando es época de lluvias se inundan los alrededores de las casas de la aldea. Las tierras que reclaman los miembros de la Comunidad siempre fueron consideradas como suyas. Los hombres iban a cazar en esas tierras, las cuales todavía tienen bosques, agua y monte, no como otras tierras de la zona que están muy desforestadas. Por otro lado, “los paraguayos queman los pastizales y ahora ya no se sabe[…] donde […] enterraron a [su]s ancestros”. En este asentamiento los miembros de la Comunidad no cuentan con una escuela indígena. En la zona existe únicamente una escuela de “paraguayos”, y allí asisten los niños de la Comunidad. Esto representa un problema para los niños indígenas, ya que “los maestros paraguayos [los] discriminan […] porque van descalzos”. En esta escuela las clases se imparten en guaraní y castellano. Es triste porque en el asentamiento “Km. 16” son cada vez menos miembros de la Comunidad que hablan el idioma de su pueblo. Cuando estaban en la estancia Loma Porá los miembros de la Comunidad comenzaron a perder el idioma porque estaban entre “paraguayos” y ahora que están asentados al costado de una ruta se ha perdido mucho más. Los miembros de la Comunidad desean recuperar sus costumbres, pero en esas circunstancias es difícil, además, para eso necesitan los recursos de la naturaleza. Cuando estuvo más fuerte la lucha por la tierra despidieron de las estancias a muchos empleados indígenas, y ahora son pocos los patrones que quieren emplear a indígenas en sus estancias. Debido a que su Comunidad está asentada al costado de la ruta no pueden acceder a los programas de desarrollo que ofrecen algunas instituciones, las cuales exigen tierra asegurada para implementar sus proyectos. e. Declaración de la señora Elsa Ayala, presunta víctima Pertenece a la aldea “Km. 16” de la Comunidad indígena Sawhoyamaxa. Anteriormente vivía con sus padres en la estancia Loma Porá. Muchos de sus familiares murieron en esa estancia y fueron enterrados en el cementerio indígena que allí se encuentra e “incluso ahora cuando alguien muere [dentro de la Comunidad] entra[n] a la estancia para enterrar[los]”. Los que están en la aldea “Km. 16” vienen en su mayoría de la estancia Loma Porá, donde les era muy difícil vivir, ya que existían permanentes amenazas por parte de la administración de la estancia como consecuencia de haber iniciado el proceso de reivindicación de su tierra. No recuerda exactamente cuándo “sali[eron] a la ruta, pero [cree que fue] hace bastante tiempo”. En la aldea “Km. 16” la vida es muy dura. Los hombres van a

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