7 17. A su vez, la CIDH, en su escrito de alegatos finales también del 16 de febrero de 2006, advirtió que "la Comunidad de Sawhoyamaxa se encuentra en la indigencia total", y reiteró lo señalado en su demanda en el sentido de que "31 miembros de la Comunidad, la mayoría niños y niñas, habían fallecido por enfermedades que pudieron prevenirse y curarse, o mejor aún impedirse (...). (...) Lamentablemente, en número de personas fallecidas en la Comunidad por falta de atención médica y como consecuencia directa de las condiciones infrahumanas y de indigencia total en las que vivían, es superior al planteado en la demanda. En consecuencia, la Comisión considera que está acreditado en el presente caso que las muertes de los miembros de la Comunidad Sawhoyamaxa acontecidas por falta de atención médica y por vivir en condiciones de vida infrahumanas son imputables al Estado"266. 18. Algunos de los miembros de la Comunidad Indígena Sawhoyamaxa murieron cuando no tenían más que días, o semanas, o meses de vida267. Murieron en la indigencia total, tal como hubieron sobrevivido, en la humillación de la indigencia total (que es la denegación de la totalidad de los derechos humanos), en la borda o el costado de una carretera (que une Pozo Colorado y Concepción), en toda probabilidad sin poder desarrollar un proyecto de vida. Hoy día, por toda parte, en diferentes latitudes, aumentan los marginados, los que mueren, o quizás sobreviven, en el abandono, ante la indiferencia o la insensibilidad del aparato del poder público (más bien orientado a satisfacer intereses privados, en total distorsión de los fines del Estado), haciendo resonar el lamento de Montesquieu en sus Lettres persanes (1721): "in faut pleurer les hommes à leur naissance, et non pas à leur mort"268. 19. O haciendo resonar el desahogo final de Machado de Assis, en sus penetrantes Memórias Póstumas de Brás Cubas (1881): "Não tive filhos, não transmiti a nenhuma criatura o legado da nossa miséria"269. O haciendo aún resonar la más reciente protesta (1998) de Elie Wiesel, Premio Nóbel de la Paz (en 1986), contra la indiferencia ante el sufrimiento de los demás: "los dos grandes misterios - el nacimiento y la muerte -son lo que todos los seres humanos tienen en común. Sólo el recorrido es diferente. Y cabe a nosotros humanizarlo. (...) Todo ser humano tiene el derecho a la dignidad. Violar este derecho, es humillar el ser humano. (...) Hay que combatir la indiferencia. Ella sólo ayuda el (...) el opresor, (...) jamás la víctima"270. IV. La Inadmisibilidad de la Probatio Diabolica. 266 . Página 10 del referido escrito de alegatos finales, párrs. 38-39. 267 Cf. relación en los párrafos 61 y 66 de la presente Sentencia. 268 Montesquieu, Lettres persannes, Paris, Garnier-Flammarion, 1964 [reed.], p. 77. 269 . 254. Machado de Assis, Memórias Póstumas de Brás Cubas, 4a. ed., São Paulo, Ateliê Ed., 2004 [reed.], p. . . 270 . E. Wiesel, "Contre l'indifférence", in Agir pour les droits de l'homme au XXIe. siècle (ed. F. Mayor), Paris, UNESCO, 1998, pp. 87-90.

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