Pues bien, lo que se colige de esos datos, no es “que la Convención permite la
práctica de la FIV” 93,sino que la mayoría de los Estados Partes de aquella no han
expresado nada al respecto, probablemente en mérito de que han entendido que tal
técnica no ha sido, per se, regulada por el Derecho Internacional y, por lo mismo y
dado, además, que la Sentencia desvincula lo dispuesto en el artículo 4.1 de la
Convención de la situación del embrión, al menos hasta el momento de su
implantación en el útero de la mujer, ella formaría parte de su jurisdicción interna,
doméstica o exclusiva 94.
No de otra manera se explica que algunos Estados Partes de la Convención
prohíban ciertas técnicas de la Fecundación Asistida muy similares a las que la Sala
Constitucional de la Corte Suprema del Estado tuvo en consideración al dictar su
Resolución que ha dado origen a esta causa, no obstante que, eventualmente,
podrían ser percibidas como atentatorias a algunos de los derechos por los que la
Sentencia declara que el Estado ha violado la Convención.
Efectivamente, los referidos reparos que la mencionada Sala hizo al Decreto que
declaró inconstitucional y contrario al artículo 4.1 de la Convención en definitiva
fueron que el embrión “no puede ser tratado como objeto, para fines de
investigación, ser sometido a procesos de selección, conservado en congelación, y
lo que es fundamental para la Sala, no es legítimo constitucionalmente que sea
expuesto a un riesgo desproporcionado de muerte” 95, razones también esbozadas
por tres de los Estados Partes de la Convención al prohibir la Fecundación Asistida
“por fines diferentes de la procreación humana”, por uno de ellos al hacerlo
respecto de “la comercialización del material biológico” y por otro de ellos al
decretarlo en cuanto a “la congelación de embriones para transferencia diferida de
embriones”, mientras uno de los Estados aludidos y un tercer Estado permiten “la
criopreservación de preembriones, espermatozoides y óvulos”. 96
Finalmente es oportuno llamar la atención acerca del hecho de que, quizá
precisamente porque sustrae el caso del artículo 4.1 de la Convención, la Sentencia
no hace mención alguna, en su parte declarativa de sus puntos resolutivos, acerca
de dicha disposición. No manifiesta, como lo ha hecho en otros casos, que no
procede pronunciarse sobre el particular o que el Estado es responsable o que, por
el contrario, no es responsable por la violación de la misma. Sencillamente no dice
nada al respecto, no obstante que, como se señaló, uno de los representantes
expresamente alegó la violación del citado artículo 4.1 de la Convención.
CONSIDERACIONES FINALES.
Al dar las razones, como se ha hecho precedentemente, por las que no se comparte
la Sentencia, se procura al mismo tiempo poner de relieve la importancia que tiene
un asunto como el de autos, en donde está en juego nada menos lo que se
entiende por “derecho a la vida” y cuando esta última comienza.
93
Párr.256.
94
Concepto desarrollado por la Corte Permanente de Justicia Internacional en su opinión consultiva
sobre los Decretos de Nacionalidad promulgados en Túnez y Marruecos (7 de febrero de 1923), en la
que sostuvo que el término de jurisdicción doméstica indicaba las materias que aun y cuando pudiendo
tocar muy de cerca intereses de más de un sólo Estado, no eran en principio reglamentadas por el
derecho internacional, es decir, las materias en las cuales cada Estado es único soberano de sus
decisiones.
95
Párr. 76.
96
Párr. 255.