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El cuerpo de Walter David está enterrado en un cementerio privado; en principio
estuvo en uno público.
A partir de la muerte de su hermano, Lorena Beatriz Bulacio tuvo muchos problemas
de salud. Padeció de una depresión muy profunda, luego tuvo bulimia y debió ser
internada varias veces para salvar su vida. Actualmente tiene 26 años y es una joven
que “no sale de su casa nunca”.
Víctor David Bulacio, el padre de Walter, era trabajador, y aportaba económicamente
a la familia. Cuando sucedieron los hechos, enloqueció y su vida se derrumbó:
comenzó a faltar al trabajo, hasta que sus empleadores lo despidieron, en razón de
lo cual realizaba trabajos temporales; empezó a consumir drogas y se fue de su
casa. No veía a su hija Lorena Beatriz, porque decía que le causaba mucho dolor
verla a ella y a la testigo, y que “no podía soportarlo”.
Además Víctor David Bulacio tuvo algunas relaciones temporales con otras personas.
Como producto de una de ellas tuvo a dos hijos: Matías Emanuel Bulacio y Tamara
Florencia Bulacio, a quienes abandonaron éste y su nueva pareja. En estas
circunstancias, Tamara Florencia, de dos años y medio, fue a vivir con la madre de
Víctor David Bulacio y Matías Emanuel, de año y medio, con Lorena Beatriz Bulacio y
la testigo. Estos niños permanecieron varios años como “NN”; antes de morir, el
señor Víctor David Bulacio pidió que se reconociera su paternidad sobre ellos. Fue
entonces que comenzaron a tramitar sus documentos. Actualmente, Tamara
Florencia y Matías Emanuel están en trámite de adopción por parte de su abuela
paterna y la testigo, respectivamente, porque su madre nunca más apareció. Hoy su
suegra y la testigo son las representantes legales de Matías Emanuel y Tamara
Florencia, respectivamente.
Víctor David Bulacio sufrió dos infartos y debió ser sometido a una operación
aparentemente sencilla, luego de la cual murió. El propio médico explicó a la
declarante que “su marido simplemente no quiso seguir viviendo. Cuando esto
ocurrió faltaban pocos días para que se cumpliera el noveno aniversario de la muerte
de Walter” David.
María Ramona Armas de Bulacio, abuela de Walter David, tenía en éste a su nieto
favorito y sufrió mucho con su muerte. Se encargó de representar a la testigo
cuando ésta sentía que ya no podía continuar viviendo, como, por ejemplo, en la
participación en marchas.
La familia se derrumbó después de lo ocurrido a Walter David: algunos de los
hermanos y hermanas de la testigo fallecieron como consecuencia de cuadros
depresivos; y sus cuñados también sufrieron problemas de salud; una hermana de
Víctor David Bulacio sufrió una embolia cerebral al poco tiempo de la muerte de
Walter David.
La respuesta del Estado, a lo largo de estos años, fue poner en “tela de juicio la
moralidad de la familia”. Se cuestionó qué clase de gente eran los integrantes de su
familia y qué clase de persona era Walter David: un delincuente, un homosexual, un
drogadicto. Padeció estas acusaciones respecto de Walter David por parte de un
abogado del Estado durante una audiencia en un juzgado.