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6.
¿Es esta la trama de los fragmentos, recién descubiertos, de una nueva tragedia
de Ésquilo, Sófocles o Eurípides, que se suma a las que ya conforman aquel legado y
repositorio indeleble de enseñanzas de los antiguos griegos a la humanidad? Bien que
podría serlo, pero se trata más bien de una tragedia contemporánea, - la del jóven
Walter David Bulacio y su familia, - una de las muchas que ocurren diariamente en el
mundo brutalizado de nuestros días, marcado por la violencia indiscriminada y la
impunidad perpetuada.
7.
En la audiencia pública ante la Corte, la madre caracterizó los padecimientos
sufridos como algo "muy trágico"3, en consecuencia del cual toda "la familia realmente
se derrumbó", ante lo ocurrido con el hijo (y hermano) querido4. Las circunstancias del
presente caso, que como pocos revelan la fragilidad de la condición humana, conllevan
a una pregunta inevitable e inquietante: ¿cómo apreciar el papel del Derecho, y las
reparaciones a las víctimas, en un cuadro trágico e irreversible como éste? La cuestión
me suscita algunas reflexiones personales, que me permito dejar consignadas en este
Voto Razonado, sin que con esto yo pretenda encontrar una respuesta enteramente
satisfactoria a la misma.
I. La Fragilidad de la Condición Humana.
8.
El sufrimiento humano es perenne, aunque cambien los hechos y las víctimas,
de generación a generación. Tanto es así que, contra los designios del destino, ya en el
siglo V antes de Cristo, Sófocles advertía, con clarividencia, en su Édipo Rey5, que
jamás hay que decir que alguien es feliz hasta que haya traspasado el límite extremo
de la vida libre del dolor. En el mismo sentido, en su Ajax, Sófocles volvía a advertir
que sólo se conoce lo que ya se ha visto o vivido, pero nadie puede prever lo que está
por venir ni el fin que le espera6. Como en las tragedias griegas que encontraron
expresión en un determinado momento histórico, en la Atenas del siglo V a.C., las
tragedias de nuestros días demuestran que el dolor avasallador, rodeado de misterio,
puede invadir el cotidiano de uno en cualquier momento de la vida, y proyectarse en
las personas queridas de la convivencia personal, minando sus defensas frente a una
pérdida verdaderamente irreparable.
9.
Como el presente caso Bulacio lo revela, en el seno de una familia donde se
valoran los sentimientos, la muerte prematura y violenta de un ser querido conlleva a
un profundo padecimiento por todos compartido. En esta circunstancia, un ser que falta
es como si todo faltara, y todo realmente falta; de repente, todo es un desierto7. Y ha
sido siempre así. La tragedia ha marcado presencia a lo largo de los siglos. ¿Y por qué?
3
. CtIADH, Transcripción de la Audiencia Pública..., op. cit. supra n. (1), p. 7.
4
. CtIADH, Transcripción de la Audiencia Pública..., op. cit. supra n. (1), p. 11.
5
. En la penetrante frase final - versos 1529-1530.
6
. Versos 1417-1420.
7
. Ph. Ariès, Morir en Occidente - desde la Edad Media hasta Nuestros Días, Buenos Aires, A. Hidalgo Ed.,
2000, p. 77.
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