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II. De la Fragilidad a la Solidaridad Humana.
17.
Los antiguos griegos tuvieron el mérito de transformar esta enorme fragilidad de
la condición humana en fuente de la grandeza moral de la solidaridad humana; su
humanismo fue construído a partir precisamente del reconocimiento de la extrema
fragilidad de la condición humana18. Tal reconocimiento, a su vez, conllevó al espíritu
de solidaridad humana y a la conscientización de un deber de humanidad en relación
con las víctimas (de la violencia y del infortunio)19. Este deber, lo expresamos hoy
como siendo la obligación de la reparación debida a las víctimas (cf. infra).
18.
Hay diferentes grados de sufrimiento humano, sin que haya criterios uniformes
de medición. Cada individuo es un universo insondable en sí mismo. Hay sufrimientos
que suelen disminuir con el tiempo, y hay quien confíe en el efecto anestésico del pasar
del tiempo. Hay quien atribuya al olvido el carácter de defensa ante la realidad cruda de
los hechos, como en la premonición de Thomas Becket en Canterbury, ante la
inminencia de su suplicio:
"You shall forget these things, toiling in the household,
You shall remember them, droning by the fire,
When age and forgetfulness sweeten memory
Only like a dream that has often been told
And often been changed in the telling. They will seem unreal.
Human kind cannot bear very much reality"20.
19.
Al fin y al cabo, entre la intromisión constante del "mañana" en el cotidiano de
uno, y el escapismo fugaz del "ayer", "la vida no es más que una sombra que pasa..."
(como lamenta el soliloquio shakespeareano de Macbeth)21. Pero - no hay cómo
negarlo - también existen los sufrimientos que dejan cicatrices emocionales abiertas,
indelebles e incurables, resistentes inclusive a la erosión del tiempo. El sufrimiento es la
revelación imediata, no sólo de la condición universal del ser humano, sino de la propia
conciencia22.
20.
No veo, en efecto, cómo sostener que las reparaciones a las víctimas de
violaciones de los derechos humanos logren poner fin a su sufrimiento. Nadie como los
victimados por la tragedia tiene la aguda conciencia de la irreparabilidad de la pérdida o
que "dolorosa es la vida de los mortales y jamás cesan sus sufrimientos" (verso 190).
17
. J. De Romilly, La Grèce antique..., op. cit. supra n. (15), pp. 61-62 y 115-116.
18
. Ibid., pp. 118, 120 y 122.
19
. Ibid., p. 177.
20
. T.S. Eliot, "Murder in the Cathedral" (de 1935), in The Complete Poems and Plays 1909-1950,
N.Y./London, Harcourt Brace & Co., 1980 [reprint], pp. 208-209.
21
. - "Life's but a walking shadow..."; Shakespeare, Macbeth (de 1605-1606); acto V, escena V, verso 24.
22
. M. de Unamuno, The Tragic Sense of Life, London, Collins/Fontana Libr., 1962 [reprint], pp. 209 y 204.
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