96.
Ahora bien, tal y como lo ha afirmado la Corte Interamericana no toda diferencia de
trato es discriminatoria. La Corte ha marcado la diferencia entre “distinciones” y “discriminaciones”, de
forma que las primeras constituyen diferencias compatibles con la Convención Americana por ser
“razonables y objetivas”, mientras que las segundas constituyen diferencias arbitrarias que redundan en
detrimento de los derechos humanos95.
97.
Teniendo en cuenta que la evaluación de si una distinción es “razonable y objetiva” se
efectúa caso por caso, tanto la Comisión, la Corte, como otros tribunales y organismos internacionales,
han acudido a la utilización de un juicio escalonado de proporcionalidad que incluye los siguientes
elementos de análisis: (i) la existencia de un fin legítimo; (ii) la idoneidad, es decir, la determinación de si
existe una relación lógica de causalidad de medio a fin entre la distinción y el fin que se persigue; (iii) la
existencia de alternativas menos restrictivas e igualmente idóneas; y (iv) proporcionalidad en sentido
estricto, es decir, el balance de los intereses en juego y el grado de sacrificio de uno respecto del otro96.
98.
Cuando las distinciones se encuentran basadas en ciertas categorías mencionadas
expresamente en las cláusulas de no discriminación de los tratados internacionales de derechos
humanos, existe un consenso en el sentido de que el análisis que se utiliza para medir la razonabilidad
de la diferencia de trato, es especialmente estricto. Esto se debe a que por su naturaleza, dichas
categorías son consideradas “sospechosas” y por lo tanto se presume que la distinción es incompatible
con la Convención Americana. En tal sentido, sólo pueden invocarse como justificación “razones de
mucho peso” que deben ser analizadas de manera pormenorizada97. Este análisis estricto es
precisamente la garantía de que la distinción no se encuentra basada en los prejuicios y/o estereotipos
que habitualmente rodean las categorías sospechosas de distinción98.
99.
En términos prácticos, esto se traduce en que, tras haber presentado una distinción de
esta naturaleza, la carga de la prueba recae sobre el Estado y en que los criterios generales referidos, se
evalúan de manera calificada de forma tal que no es suficiente que un Estado argumente la existencia
de un fin legítimo, sino que el objetivo que se persigue con la distinción debe ser un fin particularmente
importante o una necesidad social imperiosa99. Asimismo, no es suficiente que la medida sea idónea o
95
Corte IDH. Caso Castañeda Gutman Vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 6 de agosto de 2008. Serie C No. 184, parr. 211 citando Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados,
Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 84.
96
CIDH, Demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Karen Atala e Hijas, 17 de septiembre de
2010, párr. 86.
97
CIDH, Acceso a la Justicia para las Mujeres Víctimas de Violencia en las Américas, OEA/Ser. L/V/II. doc.68, 20 de
enero de 2007, párrs. 80 y 83; CIDH, Informe sobre Terrorismo y Derechos Humanos, OEA/Ser.L/V/ll.116 Doc. 5 rev. 1 corr., 22
de octubre de 2002, párr. 338; CIDH, Informe No. 4/01, Caso 11.625, María Eugenia Morales de Sierra (Guatemala), 19 de enero
de 2001, párr. 36; CIDH, Informe Anual 1999, Consideraciones sobre la compatibilidad de las medidas de acción afirmativa
concebidas para promover la participación política de la mujeres con los principios de igualdad y no discriminación, capítulo VI;
CIDH, Informe No. 38/96, Caso 10.056, X y Y (Argentina), 15 de octubre de 1996, párrs. 73 y 74. En este informe la Comisión
caracterizó la relevancia del fin perseguido como una “necesidad absoluta”.
98
CIDH, Demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Karen Atala e Hijas, 17 de septiembre de
2010, párr. 88.
99
CIDH, Acceso a la Justicia para las Mujeres Víctimas de Violencia en las Américas, OEA/Ser. L/V/II. doc.68, 20 de
enero de 2007, párrs. 80 y 83; CIDH, Informe sobre Terrorismo y Derechos Humanos, OEA/Ser.L/V/ll.116 Doc. 5 rev. 1 corr., 22
de octubre de 2002, párr. 338; CIDH, Informe No. 4/01, Caso 11.625, María Eugenia Morales de Sierra (Guatemala), 19 de enero
de 2001, párr. 36; CIDH, Informe Anual 1999, Consideraciones sobre la compatibilidad de las medidas de acción afirmativa
Continúa…
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